en editorial sucre | Publicado el

El ruido

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El ruido

Recientemente, la policía cerró un establecimiento público en la avenida Argelia de Sincelejo por producir exceso de ruido y le impuso además una multa significativa a su propietario. Con toda seguridad, si se hiciera más seguimiento a los locales donde se expende licor habría que sancionar muchos por superar el máximo de decibeles permitidos. 

Por otra parte, infortunadamente en Sincelejo es muy común escuchar a cualquier hora del día y con más frecuencia en la noche los llamados picós y equipos de sonido a volúmenes altísimos en zonas residenciales sin que las autoridades hagan lo suficiente para acallarlos. Los vecinos, según se cuenta, piden la intervención de la policía y solo en contadas ocasiones esta se hace efectiva. Debería actuarse y sancionar a quienes de esa forma perturban la tranquilidad y las horas de descanso de los demás sin que tengan que mediar quejas puntuales ni llamadas al 123 de la Policía, pues, como ya se anotó, es una costumbre arraigada a la que es necesario erradicar.


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