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En la historia

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En la historia

Por  Aníbal Peternina Padilla

Hace 122 años nació en Sincelejo el ilustre médico y político Víctor Urueta González, hijo de don Esteban  Urueta y doña Josefina González. Hizo sus estudios de bachillerato en el colegio San Pedro Claver de Cartagena bajo la dirección espiritual e intelectual del reconocido sacerdote y maestro Paco Gómez. Estudios de medicina en la Universidad de Cartagena, donde se destacó como uno de los mejores estudiantes de su tiempo conforme lo demostró desde sus estudios secundarios, lo que le valió para ser nombrado en el plantel del  padre  Gómez como profesor de geometría del espacio, trigonometría y ciencias naturales, como lo atestiguó uno de sus alumnos, don Nicolás Chadid en su semblanza biográfica al recordado galeno. Cabe destacar que el doctor Víctor Urueta González  fue el primer sincelejano en optar el título de médico en la Universidad de Cartagena el 19 de julio de 1919 con la tesis "Estudios sobre algunas afecciones de origen nasal y faringeo". Ejerció su profesión en la capital sucreña, donde siempre se le reconoció su vocación de servicio a los humildes, y fue proverbial su generosidad y don espiritual.

En el campo político, además de concejal y parlamentario, fue delegado en varias convenciones nacionales, representando a su partido, el Liberal, del cual fue director en Sincelejo y el departamento de Bolívar. Con el doctor Arsenio Rueda Llorente sustentó la iniciativa de la fundación el hospital San Francisco de Asís (Ley 13 de 1927).

En la década de los años 50 el Congreso de la República lo exaltó reconociendo sus méritos en la ciencia de Hipócrates, al igual que lo hicieron  entidades cívicas  como los clubes de Leones y Rotario de Cartagena y Sincelejo resaltando sus virtudes como médico humanitario que muchas veces rechazaba sus honorarios profesionales en la gente pobre que atendía con la misma consagración y especialidad facultativa que siempre lo distinguía en su labor científica formada en él como un verdadero apostolado o un rito consagratorio al servicio de la humanidad doliente.

Ya enfermo y con limitaciones físicas, siguió sirviendo con entrega total en  medio del cariño de las gentes y el respeto y admiración de sus colegas. Su ideario liberal, la devoción por su profesión y el amor a su pueblo sincelejano y a su familia lo acompañaron con la más grande apoteosis hasta su tumba del Cementerio Central de Sincelejo el día  13 de agosto de 1966. Había nacido el 15 de junio de 1896.


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