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Fase vital

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Fase vital

Por José Arturo Ealo Gaviria

Hace mucho tiempo, se pensaba que la vida estaba adaptada a las condiciones físicas y químicas de la Tierra, que eso era todo lo que se podía hacer. Lo animado se adhería al perfil terráqueo como una lámina. Ahora se sabe que, hasta cierto punto, es la vida quien crea el perfil, y debido a ello nuestro planeta se ha convertido en diferenciarse de la luna. O de Marte. O de todos los que conforman nuestro sistema solar.

Las rocas surgen en la superficie de la Tierra y luego sufren la erosión de los elementos. Esta acción erosiva va destruyéndolas lentamente hasta convertirlas en escombros, siendo arrastrados por el agua hasta llegar al mar, en cuyo fondo se depositan formando gruesas capas, una auténtica alfombra. Pero el fondo del océano está en continuo movimiento debido a las fuerzas geológicas: el calor que genera el centro de la Tierra calienta las rocas, se mueven otra vez hacia los continentes y suben, se funden o sufren una metamorfosis, convirtiéndose en granito. Unos cien millones de años después vuelven a aparecer por la superficie y todo el material comienza a erosionarse de nuevo. Ese el ciclo de las rocas.

Una metamorfosis más son los Picos de Europa: macizo montañoso localizado al norte de España en la parte central de la cordillera Cantábrica. El nombre viene a la primera visión de Europa de los primeros exploradores cuando regresaban en barco de Américas: unos enormes bloques blanquecinos de roca caliza. 

Las vistas son maravillosas. Lo que fascina es saber de dónde sale toda esa mole caliza. En este caso, se trata de una demostración del poder de las bacterias. 

Se suele creer que estos microorganismos solo provocan enfermedades y son una maldición, pero la realidad es mucho más suave. Todas estas macizas y atractivas rocas que se utilizan como elementos decorativos en edificaciones se forman de bacterias.

Las rocas tienen nutrientes —sodio, calcio, potasio y el resto de minerales, que también necesitamos para nuestra vida— y los microorganismos, las bacterias o los líquenes que se las comen para obtener de ellas los minerales, que en algunas ocasiones son única fuente de recursos. Son especialistas en devorarlas.

Las bacterias se nutren de las rocas y hacen que haya elementos disponibles para todo lo que tiene vida en la biósfera. Y luego las profundidades del mar actúan como el desguace de todo el sistema: es allí donde toda la superficie se regenera, se limpia y vuelve a reaparecer en tierra.

Desde el punto de vista biológico, el ciclo de las rocas es esencial, sin él, sin las placas geológicas, sin los "tsunamis" y todas estas catástrofes y terremotos no habría vida. La vida surge solo donde hay imperfecciones y se debe aprender a respetar. La historia del mundo transcurre en cuatro millones de años: continentes uniéndose y separándose, se acercan otra vez, se transforma la configuración de placas tectónicas. Se originan las cordilleras, rocas, vegetación… todo.

Un ejemplo más de cómo se formó la tierra y cómo evoluciona se encuentra en las islas Hawái. Se expresa de la manera más simple: erupciones sencillas, generación de nueva corteza y hundimiento bajo las olas. Es lugar de erupciones volcánicas constantes, donde el material del manto y lo profundo, emerge para crear la nueva superficie de la Tierra, da idea del tiempo geológico: en la isla más grande, la lava nueva sale continuamente al exterior y crece, pero las otras islas, que ahora son volcanes muertos, se están hundiendo por su propio peso, en parte, y también como consecuencia de la erosión: se sumergen en el mar.


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