en editorial sucre | Publicado el

Hay que escucharlas

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Hay que  escucharlas

Es increíble la indolencia de algunos gobiernos y autoridades ambientales frente a denuncias sobre fenómenos de contaminación. 

Desde hace cierto tiempo los pobladores de Macaján, en Toluviejo, venían ventilando el problema que sufren quienes viven en las riberas del arroyo Macaján, otrora de aguas cristalinas, hoy contaminado por las aguas residuales que allí se vierten, al parecer, producto de un daño en un equipo de rebombeo. Pero no es lo único que los afecta. También se quejan de los malos olores que se desprenden de la caseta en donde precisamente se hace el rebombeo. En Albania, corregimiento de Betulia, sufren igualmente con el rebosamiento de los manjoles desde hace más de tres años, según los habitantes.

El caso es que ambos problemas se han ido agudizando. Y en vista de ello, en Macaján, la comunidad se vio obligada a protestar con el bloqueo de la vía Toluviejo-San Onofre para que por fin les pararan bolas.   Dicho bloqueo produjo traumas de movilidad, pues se trata de una vía  que conecta  a la Costa Atlántica con el interior del país. 

Aunque tras la protesta la Administración municipal de Toluviejo se puso al frente de la situación para hallar una solución, queda flotando una pregunta:  ¿Hasta cuándo las comunidades tendrán que recurrir a vías de hecho que afectan a otros para que los gobiernos y las entidades responsables escuchen a tiempo sus clamores y les brinden respuestas. 


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