en editorial sucre | Publicado el

Inconcebible

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Inconcebible

Es menester volverse a referir a esas situaciones inconcebibles que hacen que se siga perdiendo la confianza en la justicia de nuestro país. Tal son los casos de jueces y fiscales involucrados en actos delictivos, a quienes no se les aplica la ley por el mismo rasero.

Además de indignante, pues ocurre a quienes deberían ser ejemplo de rectitud, no se entiende cómo un juez que ya ha sido condenado por delitos al ser vencido en juicio pueda seguir ejerciendo su labor, así sea mientras se define algún recurso de ley.

La lógica natural indica que un juez, para poder tener el honor de ser impartidor de justicia, debe ser una persona intachable, que ni siquiera debería pesar sobre él la más mínima duda de su honorabilidad y correcto comportamiento, dentro y fuera de su ámbito laboral.

Es decir, que por obligación moral y por dignidad propia, apenas exista la más mínima sospecha de haber faltado a esa conducta ejemplar, el mismo juez debe apartarse de su cargo y sus funciones sin esperar a que se lo pidan ni que se lo impongan. Lo mismo ha de ocurrir con los fiscales. ¿Con qué autoridad moral va a investigar un acto delictivo una persona involucrada en un delito? Eso es de simple sentido común


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