Opinión | 12:00 AM, 2020-08-01 | Sincelejo

Córdoba y Sucre, ánimo

Por: José Luis Montes Regino
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Duele ver a nuestros pueblos acobardados, después de las tres de la tarde, cada día, aunque aún hay muchos que no creen los peligrosos efectos de la Covid-19, allá ellos, el virus mata y en horas, si siguen incrédulos, merodeen los cementerios, funerarias y clínicas.

En los primeros, gente apilonada en ataúd, transportados en carros fúnebres, con personal sanitario como en las películas, las segundas, gentes aglutinadas despidiendo a positivos o sospechosos covid y no covid, generando mantos de dudas y las terceras, personas esperando el desenlace fatal; de solo escribir estas líneas, me genera escalofríos, esto es serio.

Solo se habla de Covid-19. Desayuno, covid, almuerzo, covid, cena, covid, durmiendo, covid, despiertas covid, televisión, covid, calle, covid.

Esta saturación produce angustias, especialmente, en los adultos mayores, que en silencio, van muriendo o enfermando.

Obliga revisar ya, problemas de salud mental en toda la población, es cuestión de salud pública que si entramos a analizar sus consecuencias nocivas, es posible encontrar estadística creciente de mortalidad por esta patología, pero dejemos de hablar de cifras, somos humanos, es hora de mandar masivamente mensajes reconfortables a la población, así sea grave la situación, puede trascender en caos, no queremos llegar hasta allá, hablemos de vida.

En los departamentos de Córdoba y Sucre, con casi 3 millones de habitantes, este desafío lo superamos.

Mentalmente inyectemos positivismo, si es posible reducir este virus, hasta convertirlo en una gripa con tratamiento normal, estamos a punto de descubrir la vacuna, noticia que nos llena de entusiasmo, así Dios lo dispone, los mandatarios no pueden ser inferiores a este reto inédito para la humanidad, su liderazgo es crucial.

Tenemos una ventaja comparativa como aquella pandemia de la peste Bubónica, en la Edad Media, produjo entre 50 a 200 millones de muertes.

La ventaja es que en anteriores épocas, no contábamos con la internet, que ha servido al hombre para propagar velozmente la existencia de la Covid-19, conocerse su comportamiento, masificar sus daños letales, pero lo más importante socializar en corto tiempo las medidas de contención para evitar más fallecidos.

Igual de ir creciendo la cifra de muertes, sigue siendo menor comparada con las sufridas en anteriores pandemias, dándonos una valiosa oportunidad de salvación. Sin la virtualidad, la Covid-19, nos muele.

Por eso, los invito a ser optimistas, cambiar chip a uno de fe y esperanzas. Si podemos superarlo. Autocuidado cordobeses y sucreños. Fuerza.   

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