Opinión | 12:15 AM, 2020-08-01 | Sincelejo

El paciente y el médico

Por: Jorge Alfredo Montes Serrano
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  Sufrimos la pandemia del covid 19. Por ello se han publicado tantas cosas, unas desechables, otras de recibo; algunas generadoras de miedo, otras, de relativa tranquilidad, según sea el contenido.
Gustavo Márquez Salom, médico, quien hace unos días presentó el método Catracho, consultable en la página de este diario; es una explicación científica para enfrentar la pandemia, la cual es respetable, porque él es un galeno consagrado, con pergaminos, experimentado, y profesional combativo frente a las condiciones de adversidad del paciente.
El paciente que consulta tiene el derecho a saber qué padece, qué le produjo el padecimiento y qué le van a medicar, en pluralidad de  alternativas, para que escoja; y el médico tiene el deber de examinarlo, ayudarse tecnológicamente, diagnosticarlo, y medicarlo, es cuestión de relación digna, no puede ser  una dictadura médica.
Los padecimientos tienen medicamentos indicados por la autoridad científica OMS, pero excepcionalmente existen conductas médicas que aún no tienen el medicamento curativo, la muestra es el covid 19; pero esto no significa que el tratante se libera de la obligación de tratar, de medicar al paciente, porque al igual que el encargado de resolver judicialmente un conflicto no puede excusarse diciendo que no existe norma que regule el caso.
El médico tiene que tratar a su paciente, el tratamiento no es una obligación de resultado, sino de medio, y si el padecimiento no tiene medicamento indicado y autorizado por la autoridad científica OMS, el médico aun así tiene que tratar al paciente, no puede permanecer observando el proceso de la muerte, debe recurrir a la experiencia, a los medicamentos autorizados por la OMS, que sean expectantes, en fin, tiene que medicar con sabiduría, y este es el ofrecimiento del doctor  Márquez, una alternativa de tratamiento, un manejo médico, susceptible de administrárselo al paciente covid, soportado en la credibilidad que inspira el conocimiento, la experiencia, los resultados, es más, susceptible de crítica y si ella no es suficiente, el mensaje constituye un aporte importante para tratar la agresiva coyuntura, para evitar la muerte o estimular la vida. Como afirma haber recogido resultados, entonces es un camino a seguir por el gremio, sin espacio de automedicación, mientras los laboratorios producen lo que está esperando la OMS para impartirle la aprobación.
El médico puede recurrir sin someter a un riesgo innecesario al paciente. La chichita de arroz, que el pediatra Eugenio Ucros, otra autoridad médica, y que los violentos no le arruinaron el apostolado, se la manda a los niños, con resultados plausibles y esto no lo sabe la OMS.
Por último, el problema, no es solo el covid 19, es también la autonomía del médico, que ha resultado con lunares, en virtud del esquema legal que regula el derecho fundamental de la seguridad social en salud, porque el profesional de la salud terminó siendo un empleado del empresario  EPS, porque este ejerce posición dominante en la relación médico paciente, además, el criterio de rentabilidad-racionalidad subyuga al criterio de servicio, de autonomía médica, generándose como resultado el comprometimiento en la calidad del servicio, que es el fundamento que soporta la armonía en la relación del médico con el paciente.
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