Opinión | 12:45 AM, 2020-08-01 | Sincelejo

Es simplemente lo que hay

Por: Olga Leonor Hernández Bustamante
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¿Qué tipo de cambios en nuestra cotidianidad hemos tenido que hacer (nos gusten o no) por cuenta de esta pandemia? Esta cuestión se nos presenta como un interrogante diario y nos plantea aprendizajes y decisiones a tomar. Para muchos, ha sido el momento de organizar prioridades y comprender el sentido y valor que cada situación vivida nos otorga.

De todos los aprendizajes que se nos han planteado, hay uno que ha resultado especialmente confrontador: es necesario reconocer que no tenemos el control. Esto, que es una verdad a voces y que nadie se atrevería a contradecir, pues todos reconocemos que existen determinantes que escapan a la voluntad, resulta siendo uno de los mayores estresores en estos tiempos de pandemia. Detrás de la ansiedad, estrés y tensión que estamos sintiendo, está en mayor o menor medida el deseo de poder controlar la situación.
Así las cosas, he podido ver desde mi lugar como terapeuta que este deseo de controlar la situación alcanza diversas formas. Por un lado, la ‘obediencia’ a las instrucciones de cómo cuidarnos se asume por algunos como una estrategia para conjurar la amenaza de contagio y evitar así enfrentarse a la enfermedad, es decir, controlar el riesgo de contagio. La 'desobediencia' es, por otro lado, la expresión de no sometimiento, de que yo decido cómo cuidarme, cuándo cuidarme y de qué forma cuidarme, pues las normas que me vienen desde afuera no conocen mi modo real de vida y no podrán ser las que marquen la línea para decidir mi comportamiento, es decir, controlar mi postura y punto de vista.
Y si bien esto es esperable, es decir, es normal que surja la ansiedad y con ella la necesidad de control, termina siendo profundamente tensionante e incluso frustrante cuando ello no me permite reconocer que frente a ciertos determinantes como el actual no existe posibilidad de control alguno. No, no estoy diciendo que como no hay forma de controlar no nos cuidemos ni que hagamos lo que nos dé la gana. Lo que intento anotar es que la clave está en asumir la situación no como una lucha contra un enemigo (el virus o el gobierno), sino como un modo de vida que se nos impone en este momento, no es una lucha, no es una carga, es lo que hay.
Es entonces asumir y aceptar conscientemente que estas limitaciones son las que la vida actual nos plantea y que está en nuestras manos decidir de qué manera las quiero vivir. Es este nuestro tiempo presente, tan real como que vivo en el Caribe colombiano y que por ende mi ropa la escojo teniendo en cuenta el calor de cada día. De este modo asumir el autocuidado deja de ser una carga impuesta y se convierte en una decisión personal responsable y coherente con los determinantes actuales. No es una dura prueba, ni un reto a superar, ni la evaluación de que tan responsables o inteligentes somos,  es simplemente lo que hay.
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