Córdoba | 11:23 AM, 2020-09-22 | Montería

¡Feliz 39 años Edmundo López 2, tierra de guerreros!

El barrio Edmundo López 2, con sus etapas 4 y 9, estuvo de aniversario el domingo 20 de septiembre. Son 39 años de historia. Hoy te contamos en 'boca' de su mismo presidente de la Junta de Acción Comunal, Leonardo Díaz, las anécdotas y curiosidades, así como el progreso que ha vivido durante todo este tiempo. Este testimonio que va leer fue escrito por él.
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La unión hace la fuerza en el barrio Edmundo López 2.
La unión hace la fuerza en el barrio Edmundo López 2.
Por: Redacción El Meridiano
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Edmundo López 2 es uno de los 237 barrios que tiene Montería. Está ubicado en la comuna 4 con más de 780 viviendas construidas y con una población aproximada a los 2.500 habitantes. Como muchos barrios de la época, sus condiciones iniciales eran inapropiadas para vivir. Sus primeros moradores fueron unos guerreros que hoy recordamos porque debieron ir creando las condiciones de vida para todos, lucharon en terrenos anegadizos sin vías conformadas y donde no existían servicios públicos domiciliarios, colegios ni centros de salud. 

Manuel Marzola, quien fue el primer presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) para el periodo 1986-1993, recuerda muchas anécdotas, entre ellas que el primer foco se prendió trayendo la electricidad desde el barrio Mogambo. 

'El Samurai', un personaje muy querido por ser dueño del reconocido Pick Up El Samurai, el cual es propio de este barrio, aportó unos cables pelados que había traído del lugar donde trabajaba y todos los vecinos  ayudaron a instalar postes de madera para sujetarlos.
Así mismo, el barrio se encontraba dentro de los predios de una finca, era normal encontrarse vacas pastando en las calles, cerdos dentro de las casas, o el cuidador de la finca llevando la leche en mula hasta la calle 29. Un día común y corriente, un toro golpeó uno de los postes que sujetaban los cables de la electricidad, estos cayeron al suelo electrocutando al toro, a dos vacas más y a un marrano grande que pasaba por el sitio.

Según Manuel Marzola nunca se había visto comer tanta carne como ese día, pues todo se lo repartieron entre los vecinos.
El agua potable se iba a buscar en carretilla y galones, primero fue una pileta de agua que se encontraba en el barrio Boston y años después cuando se logró abrir una vía hacia La Pradera, esta se recolectó en la sexta etapa, también en una pileta pública. El gas natural se compraba en cilindros que se iban a llenar en el antiguo Batigás que quedaba en la calle 29, donde hoy queda el Centro Comercial Nuestro. Tanto para el agua como para el gas, se realizaban largas filas de varias horas, algunos dicen haber conocido a sus novias en esas 'colas', con las que más tarde conformarían sus familias.
Para desplazarse a realizar alguna diligencia al centro de la ciudad, los habitantes debían caminar por lodazales llenos de maleza hasta llegar a la terminal de buses del barrio La Pradera. Cuentan que para hacer este recorrido las personas debían llevar un balde con agua, una toalla y alguien que le regresara el balde a la casa, porque al llegar a la terminal tenían que lavarse las piernas, debido a que el barro les llegaba hasta las rodillas.

Armados con palas y machetes se empezó a desmontar para abrir los caminos, personajes como José Mendoza Díaz y Remberto Cavadía, quienes fueron unos de los primeros habitantes, lideraron estos grupos que abrieron los primeros caminos, esos que llegaron a conformarse en vías destapadas. Tiempo después, vecinos de algunas calles se reunieron para buscar mejorar las condiciones de las vías internas, algunas llegaron hasta adoquinarse, como son las diagonales 15, 16, 17 y 18.

 David Rafael Martelo quien vivió en la diagonal 16 y fue presidente de JAC entre 1993-1996 promovió la creación de un grupo de seguridad en el barrio, para ese entonces no habían muchos policías. Se realizaban casetas y diferentes actividades para recolectar fondos, se adquirieron equipos de radio, uniformes y otros elementos. El grupo de seguridad llegó a contar con más de 20 hombres que se les llamaba 'ronderos', los vecinos daban chocolate y café para los que trasnochaban prestando el servicio de vigilancia. Así se logró por mucho tiempo la seguridad.

Este es un barrio que hizo la comunidad. Solo por mencionar algunos casos; el antiguo colegio Rafael Uribe donde se educaron los primeros niños del barrio, así como la casa comunal en la que funcionaría más adelante el Puesto de Salud, fueron construidos por los mismos habitantes, cada vecino aportaba materiales en lo que se conoció como “la marcha de la piedra y la marcha del bloque”, donde recolectaban materiales para su edificación y la mano de obra fue aportada por la misma gente. 

Para lograr estos importantes objetivos, siempre primó la unión de los vecinos, el respeto hacia el prójimo. Cuando la comunidad del barrio Edmundo López 2 se propone algo, lo consigue, desde una reunión para organizarse y abrir cunetas, hasta la construcción de resaltos, y para hablar de seguridad, para solicitar obras a las administraciones de turno. 

Hoy, continúa trabajando en un proyecto de unidad que genere el bienestar social que la comunidad requiere, donde la participación comunitaria sea esencial para lograr importantes obras como las que recientemente se lograron; la pavimentación de más de 400 metros lineales de la vía principal; la construcción del parque recreacional ubicado en Villa Rocío y que beneficia a más de 6 barrios de las comuna 4 y 6, para este último propósito fue fundamental el apoyo de los presidentes de las JAC y líderes comunales de todos los barrios beneficiados.

Lograr esa unión deseada es el mayor reto que enfrentamos los líderes de las comunidades, con la bendición de Dios y el apoyo irrestricto de la población seguiremos trabajando para hacer de nuestro barrio el lugar donde siempre queremos estar. 
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