Opinión | 12:00 AM, 2020-10-17 | Sincelejo

Hazte ese favor

Por: Olga Leonor Hernández Bustamante
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Tenemos maestría en posponer las cosas que no generan cambios instantáneos o que valoramos como poco importantes en el corto plazo ¿Para qué dedicarle tiempo y esfuerzo a algo a lo que no le veo el beneficio de inmediato? Hablo de cuestiones personales, no de temas laborales y profesionales frente a los cuales comprendemos que la mayoría de cosas son el resultado de un acumulado de situaciones. Me refiero hoy a esos temas básicos de la cotidianidad: Debo hablar de lo que siento con alguien: Lo hago después, ahora no vale la pena. Debo sacar tiempo para el autocuidado y el ocio: Lo hago después, ahora tengo mucho que hacer. Debo organizar mi closet: Lo hago después, no tengo tiempo ahora. Quiero ir a probar ese nuevo restaurante que me recomendaron: El día que vaya a esa zona veo si me queda tiempo para eso. Y hasta chiste tenemos: ¿La dieta? Esa la empiezo mañana.

Pocos cambios y transformaciones personales se dan de un solo plumazo. Tal vez hemos idealizado a aquellas personas que salen en redes o televisión o a los personajes de películas cuyas vidas por una situación puntual dan giros radicales en cuestión de días u horas. La verdad es que avanzar hacia una vida plena es el resultado de pequeños favores que nos hacemos a nosotros mismos todos los días. Como lo conversé alguna vez con una paciente en terapia: hazte a ti misma ese favor que te vas a agradecer mañana. ¿Te sientes mal en tu relación de pareja? Hazte el favor de conversar claramente con esa persona y tomar las decisiones que sean necesarias. ¿Te sientes enfermo y cansado por la sobre carga laboral? Hazte el favor de pedir esos días acumulados de vacaciones que tienes pendientes. ¿Quieres conocer un lugar? Hazte el favor de abrir de una vez por todas esa cuenta de ahorro programado para un buen viaje solo o en familia. ¿Debes hacerte esos exámenes médicos de los que te aterra el resultado? Hazte el favor de pedir la cita y saber así el mejor camino para tu salud… Podría continuar con ejemplos, pero creo que el punto está marcado: Lo que logramos es el resultado de esas pequeñas decisiones que se toman día a día, mismas que se convierten en favores para nosotros mismos en el futuro.

Puede que no podamos ver prontamente los resultados de ese ‘autofavor’. Seguramente después tendremos que seguir asumiendo las consecuencias de esa decisión inicial. Pero si no me lanzo al vacío y pruebo la experiencia, nunca podré avanzar en ese plano en particular. Es cierto que hay favores grandes, pero hay otros pequeños, pequeñitos, que casi ni se notan, pero que al hacerlo revelan una buena dosis de amor propio. No son siempre favores gigantes los que necesitamos para sentirnos bien con nosotros mismos. Sin embargo, grandes o pequeños a ellos sobrevienen transformaciones en mi cotidianidad y no hay mayor satisfacción que la de sentir que nos hemos hecho cargo de nosotros mismos.

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