Opinión | 12:00 AM, 2020-10-17 | Redacción

¿Ignorancia Voluntaria?

Por: Oswaldo Vélez Langs*
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"Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergeben", es una cita de F. Schiller, esto traduce algo así como "Ante la ignorancia, los propios dioses luchan en vano", I. Asimov usó (y popularizó) esta frase en su saga Los propios Dioses. Sorprendentemente para "un nativo digital", el hecho de que, permanentemente, por sus redes sociales se le este "recomendando" ver x o y contenido no tiene nada de malo, dado que no ha entendido que está siendo cosificado como un producto, el cual las redes sociales venden como "tiempo de atención".

Cuando se haba de ignorancia voluntaria (un tipo de ignorancia ampliamente propagada hoy día) se habla de aquello que se prefiere ignorar, por algunas razones que tienen que ver quizás con sentir una falsa realidad o una engañosa seguridad. Si nos despreocupamos de preguntar, pues entramos en una posición muy cómoda en donde no buscamos evidencias, en donde no confrontamos hechos, una posición en donde simplemente se cree.

Este tema de la ignorancia, y sus implicaciones, tiene tanto de largo como de ancho, solo comentar como permanentemente, estos días que corren, surgen detrás de cada matorral: médicos, virólogos, epidemiólogos, y un largo etcétera de especialistas. Estas personas son víctimas de su propio sesgo mental y caen en el error de subestimar a quien de verdad es competente, pero lo verdaderamente triste es que las redes sociales les dan un multiplicador exponencial de propagación de sus "verdades", con lo cual el contagio de noticias falsas, verdades contadas a medias (mentiras, al fin y al cabo) es exorbitante.

Resulta y pasa que, si alguien tiene nuestros datos en un número suficiente, ¿alguien duda de que no es así en estos tiempos de redes sociales? Puede conocer nuestra personalidad o modelarla, de allí se pasa a conocer nuestra conducta y si conoce nuestra conducta influye en nuestras decisiones para opinar A o B, comprar X o Y, votar a W o a Z, ¡voilá!, aquí volvemos a ver que somos un producto en manos de las redes sociales.

Voy a volver a un tema común en mis escritos y es: ¿cómo puedo yo, como profesor, enseñar a los estudiantes a separar la paja del trigo? Enseñarles a separar lo importante de lo superfluo, lo verdadero de lo falso, lo importante de lo innecesario, a que sean autocríticos y tengan una conciencia de análisis de las situaciones que se le presentan, Kant lo dio alguna vez: "Atrévete a pensar", ¿cómo? Hay que fortalecer el valor de la claridad del pensamiento y ayudarles en tener un debido rigor en los argumentos, en el diálogo, en el pensamiento crítico.

Fijarse que aquí entra de nuevo en juego el papel que deben jugar las humanidades en la educación universitaria.

Parafraseando a D. Thomas, les diría a nuestros ignorantes voluntarios que "No entren dócilmente en esa dulce noche", para mayor pesar quizás demasiados ya prefirieron hacerlo.

* PhD Dirección Innovación, Tecnologías y Competitividad de Unisinú –

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