columnas de opinión | Publicado el

Pobre infancia

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Pobre infancia

Por  José Ignacio Berrocal M. Las estadísticas de enfermedades de índole mental van en aumento en nuestra sociedad. Para mi  concepto  debemos detectar el posible origen y aplicar su correctivo desde la niñez. 

Con gran asombro evidencio la cantidad de horas que son capaces de permanecer absortos e inmóviles los niños de nuestra generación ante un dispositivo tecnológico de última generación,   observo  su gran frustración e incapacidad de buscar alternativas diferentes para entretenerse. Si por ejemplo se cae el internet o  el fluido eléctrico , algunos  creen que el mundo se acaba o que la vida sin estos dos servicios  es una tortura.

"Pobre infancia" es el nombre de una canción vallenata compuesta por Marciano Martínez e interpretada por los hermanos Zuleta. La traje a colación porque en esta se relatan de bella manera penurias, dificultades y alegrías vividas en medio de escasez de dinero (no de recursos). 

No hay queja, pienso que más bien orgullo. Al escucharla con atención recordé: con imaginación y creatividad puedes alcanzar lo que quieres. Por ejemplo cuando dice: "y un acordeón que fue el encanto de mi vida, me tocaba construirlo con pedazos de cartón, porque era tanta la pobreza de mi vieja que a veces hasta la candela teníamos que pedir para juntar el fogón". Narra, pues, de manera magistral una vida de lucha sacrificio y diversión. 

Creo existe una falla en la forma de divertirse nuestros niños en la actualidad, deseo reflexionar acerca de este tema en el artículo de hoy. Ya con demasiada frecuencia escucho decir a niños: "estoy aburrido" (y eso que no tienen que recoger leña para el fogón).  

Inicia Marciano esta bella canción manifestando que "este hombre como todos en su infancia fue un soñador, que en su inocencia sufre, pero vive alegre, porque en su mente para todo hay solución". Qué verdad tan grande y bonita (para todo hay solución); recuerdo que no hace mucho los niños que fuimos buscamos solución al aburrimiento con un palito o rama y una rueda de bicicleta  haciéndola rodar por las calles del pueblo, no existían internet, ni celular ni x-box, pero sí había calabongas, carritos de palo, trompos, bolitas de cristal, recursos  para necear y divertirse, total era inventarse algo. O si no, seguro nuestros padres nos conseguían oficios que hacer (labores domésticas), creo que de esta situación nació el famoso juego del escondido. 

¿Podrán ser las labores un eficaz tratamiento para el aburrimiento y una vacuna preventiva para el futuro? 

Recuperemos para los niños algo tan importante y fundamental para el ser humano como es la imaginación que brota del tedio. Infantes hoy no se esfuerzan demasiado para entretenerse (ni siquiera sudan), se les dificultan las relaciones interpersonales; mirarse a la cara y conversar de frente con sus amigos. Propongo regalarles algo de escasez, aburrimiento y labores domésticas; que los hagan parir soluciones desde su imaginación. 

 Un viejo proverbio árabe dice: "El significado de encontrar un pedazo de pan va a depender de si el que lo encuentra alguna vez pasó hambre o no".


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