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"Si corres te lo pongo y si no también"

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Si corres te lo pongo y si no también

Por Emilio Córdoba Díaz

Un análisis de la Contraloría advierte que a partir de 2021 la producción de petróleo no será suficiente para abastecer las refinerías y sería "el fin de una época de autoabastecimiento" que cumple, según el órgano de control, más de 30 años.

Lo anterior nos permite pronosticar que ante la reducción de las exportaciones de crudo la pérdida de autosuficiencia petrolera se presentará a partir del año 2019 para Ecopetrol, en 2020 para la Nación y en 2021 para regalías y contratos de concesión.

Esta situación deterioraría la balanza comercial por la mayor importación de combustibles para atender los requerimientos internos. A ello se suma la reducción de ingresos de los entes territoriales con motivo del recorte en las regalías. Pregunto: ¿Será que el próximo Presidente de Colombia pondrá en marcha el fracking que permite aumentar la producción de petróleo pero que podría contaminar las aguas y los recursos naturales o utilizaría otras fuentes de energías?

El gran problema dado a lo anterior, es que Colombia no tiene cómo reemplazar los ingresos que provienen del petróleo. Y se advierte que la reducción en la producción del petróleo y los menores ingresos de Ecopetrol implicarían un mayor déficit público y externo, lo que llevaría a un ajuste macroeconómico.

Pregunto: ¿Se hace necesario sí o no que el próximo Presidente de Colombia aplique con más fuerza en el país la producción con energías renovables? 

En la actualidad el gobierno ofertará 15 bloques para la exploración de gas y petróleo en los departamentos Córdoba y Sucre. Y la vida de reservas petroleras en Colombia es de más de 1659 millones de barriles para 7.1 años.

Somos conscientes de que el petróleo ha estado presente y ha definido de muchas maneras los aspectos macroeconómicos del país. En especial en las últimas dos décadas fue determinante en la sostenibilidad del sector externo y el financiamiento del Estado colombiano. De él dependió en buena medida su calificación como nación confiable y viable económicamente.

En el aspecto interno, que Colombia sea un productor de crudo, así no pertenezca a las grandes ligas, ha permitido al Estado contar con recursos para financiar un déficit fiscal, invertir en infraestructura, construir escuelas, acueductos y alcantarillados.

En las regiones donde se produce, y en aquellas por donde pasan las redes de oleoductos, poliductos y gasoductos conduciendo el hidrocarburo y sus derivados, así como en donde están los puertos desde los que se exporta, el petróleo ha generado importantes sumas que, entregadas como regalías, contribuyen a la financiación de departamentos y municipios. 

A pesar de todo esto a nivel mundial se dice que, aunque la caída del precio del petróleo y del gas se siga dando, no evitará que sean las energías renovables las que se alcen con la victoria por cuestiones económicas y medioambientales.

Por otra parte, las perspectivas a largo plazo para las energías renovables siguen siendo brillantes, debido a factores fundamentales como el aumento de la competitividad económica, la seguridad energética y las metas ambientales que permanecen como fuerzas potentes para desarrollarlas a nivel mundial cada vez más rápido. Si esto es así, pienso que, tarde o temprano en Colombia, deberán desarrollarse. Es decir, como se dice popularmente: "Si corres te lo pongo y si no también".


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