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Un baterista sincelejano recorre el mundo

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Concierto de Fonseca en Guayaquil, Ecuador.
Concierto de Fonseca en Guayaquil, Ecuador.

Desde hace aproximadamente seis años el talentoso baterista sincelejano  Álex Álvarez Borrero hace parte de la agrupación del cantante Fonseca. 

 Su sueño empezó a cumplirse en Bogotá, donde tuvo como profesor de música a Pablo Bernal, baterista de Carlos Vives, que lo recomendó.

  Luego trabajó durante varios años en el bar Gaira, de Guillermo Vives, hermano del cantante samario.

 En ese restaurante conoció a Alejandro Aponte, director de la banda de Fonseca, que lo vio tocar en varias oportunidades y se volvieron amigos. Un día se sorprendió cuando le dijeron que entraría a formar parte de la banda del reconocido cantante de "Te mando flores". 

Álex Álvarez creció en el barrio  Las Margaritas de Sincelejo. Su infancia fue la de un niño travieso, pero con una visión clara hacia el camino musical.

 "Cuando llegó ese momento de tocar con Fonseca, ese mismo día tuve que viajar a Panamá. Todo fue así de rápido", recuerda.

 Desde entonces siente que su sueño se cumplió. Asegura que nunca se imaginó tocar en los sitios en los que ha estado. Le encanta viajar y hacer amigos.   

  Ayer estuvo de gira en Buenos Aires, Argentina, y mañana en Santiago de Chile, en la gira "Simples Corazones", el segundo sencillo del  nuevo álbum del cantautor Fonseca.

El baterista Álex Álvarez dejó de ser el niño travieso para emprender a los 20 años el camino rumbo a la conquista de su sueño.

 Destaca que le da felicidad que siempre que está en concierto en cualquier parte del mundo se encuentra con sincelejanos.

 Es hijo de Guillermo Álvarez y Julia Borrero, que lo educaron bajo valores de la iglesia cristiana. Es el menor de tres hermanas.

 En la iglesia a la que asistía de niño, junto con sus padres, le gustaba tocar la batería. Tanto que cuando regresaba a su casa armaba una fiesta con las ollas de la cocina y con cualquier cosa que sonara y sirviera de inspiración musical.

 En Sincelejo quiso estudiar Ingeniería Civil, en Cecar, pero no le fue bien.

 Después probó con Análisis y Programación de Sistemas, carrera en la que sí le fue bien, pero sentía que no era lo suyo, pues se imaginaba siempre  tocando la batería en un gran concierto en gigantes escenarios.

 Así que se fue detrás de ese sueño. Por eso viajó a Barranquilla, donde hizo un semestre en Bellas Artes, pero se dio cuenta de que le faltaba algo más. Partió a Medellín a la Escuela Superior Tecnológica de Artes Débora Arango en la que estudió dos años.

 Lo pone de mal genio las personas que hacen cosas para hacer daño.

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El baterista Álex Álvarez considera que su pasión por la música es como la de un futbolista, que aunque no esté jugando, entrena. Ensaya con disciplina todos los días durante 3 o 4 horas. Este mes estará de visita en Sincelejo, después de dos años de ausencia.

 


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