en el meridiano cultural | Publicado el

Una exposición de antología

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Autoretrato de Ulianov Chalarka.
Autoretrato de Ulianov Chalarka.

Por Ricardo Rodríguez Vives 

Por primera vez, el mundo plástico del artista pereirano/monteriano Ulianov Chalarka está disponible para todos los cordobeses y visitantes en las paredes del Auditorio Ronda del Sinú desde el pasado jueves 4 de octubre, con la exposición ‘Ulianov Chalarka: Imagen y Visualidad en la Investigación Acción Participativa de Orlando Fals Borda’. 

La muestra, organizada por el Museo Zenú de Arte Contemporáneo (Muzac) en convenio con el Centro de Documentación Regional Orlando Fals Borda del Banco de la República, es una exposición antológica de un artista que registró con sus pinceles y lápices desde la temática religiosa y familiar,  seguida por los motivos clásicos como reflejo de la vida cotidiana y apacible de la pequeña ciudad, hasta los nuevos requerimientos decorativos que la arquitectura modernista requería para las construcciones recientes. 

La obra de Chalarka, que como pintor gozó de celebridad en la reducida escena artística monteriana de finales de la década de los 60 hasta fines de los 70 (falleció en Montería en 1977 a los 39 años) nunca había sido seleccionada de forma tan completa como en esta ocasión. En el auditorio Ronda del Sinú reposan 16 cuadros suyos, pero también están las cartillas originales que ilustró para el trabajo sociológico de acción participativa de Orlando Fals Borda: los cómics Loma grande, Tinajones, El Boche y Felicita Campos. 

Pero además, el Muzac y el Banco de la República lograron tener acceso al llamado archivo personal del artista, que hace parte de la exposición. Es un baúl que contiene recortes e ilustraciones de los grandes maestros de la pintura clásica, de los cuales, Chalarka tomó inspiración. También están sus libros y apuntes, que demuestran como el artista planeaba metódicamente sus obras. Hay otras hojas con ejercicios artísticos y bocetos.  

Ulianov Chalarka se nutrió de la historia universal del arte. Muchos de sus autoretratos tienen el estilo dramático de claroscuros de Rembrandt.

“Acercarnos a la vida de Ulianov exigió investigación por parte del Muzac. Hay facetas tan interesantes que nos convenció acercarnos a él como artista”, explicó Cristo Hoyos Mercado, curador del Muzac.  

Chalarka, autoformado, autodidacta, nacido en un contexto familiar en el que florecían inquietudes intelectuales, es un verdadero artista, asegura el curador. 

“En términos de la plástica, el manejo del óleo, en algunas ocasiones la acuarela y el dibujo, retienen una forma totalmente vigente, contemporánea. Cuando trabajas una obra como Niña campesina, quien la ve, no puede desconocer que es una obra extraordinaria para haber sido trabajada en los años 70. Al observar la estructura en diagonales, enfatizadas en un machete que esa niña de cinco años, de torso desnudo, deja reposar sobre su hombro, es algo que mueve el piso a cualquier persona, aparte de esa mirada torva en una edad tan tierna”, indicó Hoyos Mercado. 

Además, el artista mostró una gran versatilidad. A la par que llenaba de una plástica mundana, carnal, las paredes de burdeles, bares y billares del centro de la ciudad, donde era contratado, al mismo tiempo pintaba piadosos retratos de obispos y otras autoridades eclesiásticas en la Diócesis de Montería. 

 

Ilustración sociológica

“Los cómics de Chalarka tienen una importancia vital en el trabajo sociológico que Fals Borda desarrolló en esta región de Córdoba y Sucre. La científica estadounidense Joanne Rappaport analizó esos dibujos, los cuales tienen un imperativo: la historieta está dirigida a campesinos, y muchos eran analfabetas”, explicó el curador del Muzac sobre las cuatro cartillas ilustradas por el artista a pedido del gran sociólogo barranquillero Orlando Fals Borda, cuando realizaba sus investigaciones entre Córdoba y Sucre.

En los años setenta, a raíz de la fuerza que alcanzó el movimiento campesino en la lucha por la tierra en la región Caribe, el grupo investigación acción-participativa, encabezado por Fals Borda y del que hacían parte el escritor David Sánchez Juliao, el músico Máximo Jiménez, el historiador Víctor Negrete y Chalarka, reconstruyó la historia de la tenencia de la tierra, los despojos y la organización campesina en esta zona del país a lo largo del siglo XX. 

 

Chalarka ilustró la lucha por la tierra en cuatro cómics, de forma que pudieran entenderlo campesinos analfabetas de la década de los 70. 

 

“El artista va en el grupo como una especie de esponja sensible que ve, escucha y traduce esa dura realidad en imágenes. En el cómic, la atmósfera que él registra de forma sencilla, sintetiza una cultura y una problemática de su momento. Es lo que hace la novela gráfica hoy en día”, dice Hoyos Mercado al respecto. 

En esta corta faceta y en la medida que cada vez más la obra de Fals Borda a diez años de su muerte (2008) alcanza mayores reconocimientos en países, cátedras  y universidades del mundo. 

“La figura de Chalarka como artista, observador, intérprete, ilustrador y mediador entre los hechos históricos, las narraciones de los protagonistas y sus dibujos, carteles, cómics, se revalora en la medida que se convierte en la imagen y la parte visible de uno de los proyectos más connotados  de las ciencias sociales en la historia moderna de la nación”, apunta finalmente Cristo Hoyos.

La exposición de Ulianov Chalarka estará abierta al público hasta el 18 de octubre. 


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