Montería | 04:04 PM, 2021-01-31 | Montería

Casi medio siglo enseñando y educando a niños y adultos mayores

Por: Rafael Anzoategui Lozano
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Por: Rafael Anzoátegui Lozano

Para nadie es un secreto que los docentes y profesores del país son de los trabajadores peor pagos. 

Pero enseñar en las aulas de clases va mucho más allá de esa oferta laboral para subsistir: Es una verdadera vocación. 


Un solo maestro

Décadas atrás un solo maestro o maestra enseñaba todas las materias, desde el catecismo hasta matemáticas pasando por la Urbanidad de Carreño. 

Para salir a recreo había que hacer una fila y decirle la tabla de multiplicar o dividir a la ‘profe’. Por todos estos procesos quizás pasó la ‘seño’ Lucía del Rosario Urango Urango, nacida en el municipio de San Carlos hace  más de siete décadas. 

Era una adolescente

Precisamente en su pueblo, a los 17 años de edad, empezó su trasegar por el magisterio. En la manera de instruir a sus alumnos existió otro elemento adicional: enseñar a leer y escribir a los padres y madres (educación andragógica) de sus estudiantes. 

Actualmente se considera que la educación no es solo cuestión de niños y adolescentes sino que los adultos son también parte de la formación permanente. Un día cualquiera, a Lucía la trasladaron para Tierralta donde continuó con la educación de estudiantes y sus padres.

Nació para enseñar y educar

 En 1990 ubicaron a la ‘seño’ Lucía en el corregimiento de El Cerrito (vía a Planeta Rica) donde enseñaba los niños en el colegio y a sus padres en las casas así lloviera, tronara o relampagueara o bajo un sol canicular (temporada del año en la cual el calor es más fuerte). 

Ese tiempo era de ella pero lo utilizaba porque, aún, ama enseñar y educar. 

La pandemia del coronavirus la tiene bajo la estricta vigilancia de los ojos de sus hijos que la protegen. 

Mujer Cafam 2012

Pero todo esfuerzo y hasta sacrificio de Lucía Urango (sin proponérselo) empezó a tener reconocimiento nacional. En el 2012 la eligieron Mujer Cafam, entre un grupo de damas de todo el país, por  su labor social y pedagógica durante casi medio siglo.

Aunque hoy en día la ‘seño’ Lucía está pensionada no ha dejado de enseñar a adultos mayores iletrados que en muchos barrios de Montería los hay por montones en pleno siglo 21.  La pandemia no ha sido el impedimento para que la inquieta Lucía siga en su labor.  Como no puede dar las clases de manera presencial prepara unas guías y les saca fotocopias para enviárselas a los abuelos (entre ellos hay muchos de 85 años) que quieren aprender. 

Sus hijos, nietos y demás familiares giran al rededor de la ‘seño’ Lucía Urango, que es el motor de la toda la familia.

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