Opinión | 12:00 AM, 2022-06-23 | Sincelejo

Colombia: país de elecciones

Colombia: país de elecciones
Foto:Cortesía.
Por: FRANCISCO CUELLO DUARTE
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Acaba de terminar una larga campaña electoral para el primer cargo público del país, ejercicio que dejó lesiones emocionales casi irreconciliables en muchas familias colombianas que se dejaron llevar por los diablos que manejan y manipulan las redes sociales, haciendo que el pueblo se enfrente con todas sus herramientas (puños y mordiscos), para defender sus ideales políticos. ¡Esa es la democracia! Gritan algunos ingenuos que seguramente hace parte de una nómina oficial. 

Pues a partir de ahora, comienzan las elecciones territoriales con miras a las gobernaciones, alcaldías, asambleas departamentales y concejos municipales. Y en este nuevo escenario, seguirá la guerra – sucia o limpia- e igualmente violenta. Una campaña electoral es una empresa donde se diseña un proyecto político que tiene una misión, visión, objetivos y una estrategia organizada y apoyada por un equipo de trabajo que con su dinamismo y experiencia lanza su programa de gobierno enfocado a cubrir las necesidades de una comunidad que cree en sus líderes. Estas campañas electorales han cambiado el sistema de comunicación tradicional, por uno más moderno: la comunicación digital, especialmente las redes sociales (Facebook, Twitter, WhatsApp, TikTok), con un mensaje directo, de doble vía, para interactuar con el elector, volviendo más participativa la actividad política para movilizar a la opinión pública. Así las cosas, político o candidato que no tenga presencia en las redes sociales, está out. 

Las redes sociales se han convertido en un arma de doble filo, pueden beneficiar o destruir a un candidato, le esculcan hasta los malos pensamiento y le sacan al aire lo bueno y lo malo de su vida pública y privada. Así, que si el candidato tiene lo que se conoce popularmente como rabo de paja, es mejor que no se arrime a la candela, porque es posible que salga quemado o chamuscado. Ya lo había indicado Margo Glantz: “las redes sociales son peores que lo imaginado por George Orwell. Él pensó que el Big Brother sería la televisión, pero las nuevas tecnologías han impuesto autoritarismo terrible, capaz de lavar cerebros, muy distinto al que se efectuaba en los países autoritarios del siglo pasado”. Sin embargo, no se puede dejar a un lado la función que desempeñan los medios de comunicación tradicionales, pues se complementan con las redes sociales. Igualmente, una plaza pública con el candidato orador en alianza con los mensajes virales. 

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