Opinión | 12:00 AM, 2021-10-13 | Redacción

Congresistas de parranda

Por: Cristina Plazas
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El Congreso de la República nunca deja de sorprender. Todas las semanas se conoce un nuevo escándalo ya sea por corrupción o porque los congresistas se encuentran de vacaciones o porque los mismos le colgaron un orangután a un proyecto de ley. Pues bien, esta semana no fue la excepción. Los senadores del Partido de la U: Andrés García, Óscar Tulio Lizcano, Miguel Amín y Jorge Eliécer Tamayo intentaron meter un mico que pretendía crear una bonificación adicional para los senadores y representantes. Es inaudito que estos sinvergüenzas presenten una iniciativa como esta, cuando estamos atravesando por uno de los momentos económicos más difíciles de la historia. Afortunadamente fue retirado el proyecto debido a la indignación que suscitó en los medios y en la opinión pública.

Pero el descaro no termina ahí. También se supo que los "honorables" parlamentarios se tomaron la semana de receso poniendo en riesgo importantes proyectos de ley como el del representante a la Cámara Gabriel Santos que busca reducir el receso legislativo de 4 a 2 meses.

Esta reforma constitucional, que estaba lista para pasar a segundo debate desde el 12 de agosto, duró más de 51 días engavetada por la presidenta de la Cámara, Jennifer Arias, lo que retrasó su trámite. No en vano muchos advertimos lo que resultaría de la presidencia de esta congresista. La aprobación de este proyecto está en vilo, puesto que deben llevarse a cabo 4 debates de aquí al 16 de diciembre para que se convierta en ley. Es decir, si el proyecto no es debatido en la Comisión Primera de la Cámara antes del 27 de octubre, será archivado por tiempos. Es vox populi que hay quienes tratarán de evitar, con esas famosas "jugaditas", que el proyecto entre al orden del día.

Lo cierto es que mientras que muchos de estos congresistas buscan aumentarse el sueldo, salen de vacaciones cada 2 meses, tumban reformas urgentes y participan en actos de corrupción; casi 3 millones de niños continúan sin regresar a las aulas, los embarazos de niñas menores de 14 años aumentaron en un 22.2%; el desempleo supera el 12.3% y la inseguridad se volvió a tomar las ciudades y el campo.

Hoy, muchos parlamentarios siguen sin regresar a la presencialidad cuando fueron priorizados en el plan de vacunación. Dicen que temen al contagio, pero asisten a eventos masivos de campaña. En los debates se les ve en los carros, en reuniones y con la cámara apagada. ¡Que falta de respeto! La mayoría están buscando votos en lugar de estar atendiendo los problemas de la ciudadanía. ¡Sinvergüenzas!

Situaciones como estas explican por qué en la última encuesta de Invamer los partidos políticos registraron una imagen desfavorable del 89% frente a un 5% de favorabilidad. Lo he repetido varias veces, estos se convirtieron en organizaciones clientelistas cuyo objetivo principal es favorecer los intereses particulares de sus miembros, salvo algunas excepciones.

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