Opinión | 12:00 AM, 2021-06-10 | Redacción

Córdoba y su oferta educativa

Por: Fernando Negrete Montes
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En la segunda mitad del siglo XX se vivió en Colombia un boom educativo por el afán de las familias de enviar sus hijos a la escuela, en respuesta a la llegada de los primeros profesionales médicos, abogados, ingenieros, licenciados y curas que mostraban una forma diferente de trabajar y ganarse la vida.

La demanda educativa en el departamento de Córdoba obligó la apertura de colegios públicos en cada municipio, que se unieron a los de carácter nacional existente y aún, hubo espacio para planteles privados que se establecieron en las áreas urbanas de Montería, Cereté, Lorica, Sahagún, Tierralta, principalmente.

Para los bachilleres de estos años, la oferta educativa superior local era nula y los que podían, migraban hacia Cartagena, Medellín, Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales y en algunos casos, el exterior. Desde luego, la mayoría se quedaba por cuestiones económicas y empezó a llenar los empleos en la banca, el comercio y las administraciones públicas.

Con la apertura de la universidad de Córdoba en 1964, con una visión estratégica acorde con la vocación económica de la región y creando la parte institucional primero, hoy no sería posible por la falta de “condiciones”, se inició el ciclo de la educación superior en Córdoba, proceso signado por dificultades como la falta de sede y la crisis financiera de 1974 que desembocó en el paro cívico del 20 de agosto, con manifestaciones estudiantiles de forma pacífica y debates con altura sobre el movimiento estudiantil y social. 

Logrado el objetivo de mayor presupuesto para la universidad de Córdoba, se aumenta su oferta educativa con licenciaturas y llegan universidades privadas, se nacionaliza la educación primaria y se avanza en la universalización de la educación básica y media hasta niveles cercanos al 100% de cobertura, que aumenta la demanda por educación superior, atendida por el sector privado, en tanto la universidad de Córdoba amplió su infraestructura en los años noventa y programas académicos en ingenierías, ciencias administrativas, jurídicas y posgrados.

No obstante, la absorción anual del 25% de bachilleres genera una demanda insatisfecha, problemas de pertinencia y la sede de la universidad de Córdoba en Sahagún, sin estudios que definan fuentes de financiación y programas a desarrollar, se habla de trasladar 900 estudiantes, no es la vía para ampliar cobertura y brindar educación de calidad, con programas técnicos y tecnológicos que respondan a las exigencias del entorno.

La educación superior pública no debe depender solo de transferencias, hay que vincular mediante convenios y contratos proyectos que además de producir ingresos, sean escuela de formación y preparación para el trabajo de sus estudiantes y acopio de políticas de desarrollo.  


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