Opinión | 12:00 AM, 2021-05-04 | Sincelejo

Desfalco Cognitivo

Por: Remberto Burgos de la Espriella
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El Código Penal Colombiano define Hurto como aquel que se apodera de algo ajeno con el propósito de obtener provecho para sí o para otro. En la pandemia este delito tiene connotaciones diferentes e impacto trascendente en la salud, mental y espiritual, del país. Lo entiendo de dos formas; la primera, lo que denomino el robo cognitivo. Es el recurso inmediato que ladrones miserables roban y afectan la formación estructural del cerebro de los niños.


Robo cognitivo es cuando la alimentación escolar no llega a su destino. Se cambia los nutrientes por la ambición desmedida de los contratistas quienes en complicidad con los responsables institucionales pierden los escrúpulos. No les importa, dan carne de burro y otros sustitutos. A un lado el costo que para el país esto significa ¡Un cerebro que crece desnutrido no se recupera jamás! Sobrecostos, raciones. Hay que modificar la forma de contratación para borrar la obscena intermediación.


Pero lo que más preocupa es la segunda modalidad de hurto: el desfalco cognitivo ocasionado por la pandemia. Dentro de 20 años, ¿cómo será la Generación Covid-19? Niños con instrucción virtual, sin emoción en el proceso de aprendizaje y lo que es más importante sin el estímulo que dan las relaciones sociales en el desarrollo cognitivo de los infantes. Será un cerebro de adulto con escasa red de comunicación sináptica y pobreza en cables de conexión. Como especie somos seres sociales y este, es el banderazo del desarrollo cognitivo. La Generación Covid-19, sin aprendizaje social y empatía, ¿cómo resolverá los conflictos? Inquieta que estamos formando analfabetas sociales con pobres conexiones neuronales y distinta arquitectura cerebral.


La semana pasada en una reunión con padres de familia les insistían en la importancia de la presencialidad y el retorno pronto a las aulas. Les explicaba como este encierro obligatorio estaba afectando el neurodesarrollo de sus hijos. Al finalizar pregunté: ¿Quién enviaría a sus hijos a la escuela? Respuesta unánime: ¡nadie! No hay confianza en los protocolos sanitarios escolares, existe desinformación y quieren los padres garantías que no les sucederá nada a sus muchachos. La tasa de letalidad infantil por Covid-19 en el país es de 0.071% y en cifras es muy inferior a otras enfermedades comunes. -


Hay que volver a la presencialidad. No podemos construir país si no tenemos ciudadanos de bien y para esto el neurodesarrollo de nuestros infantes es fundamental. La enfermedad por Covid-19 en los niños es leve, la letalidad muy baja y el poder de contagios que tienen es inexistente. 

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