Opinión | 12:30 AM, 2020-11-21 | Sincelejo

Desmontar estructuras

Por: Olga Lucía Bustamante
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He sido una admiradora de las ciencias que tratan de explicar las conductas humanas y las razones que las empujan. Creo en la importancia de la autoobservación como camino para comprenderse a uno mismo y a las circunstancias que nos rodean. Tengo como meta la renovación de lo que no me gusta de mí misma, esquivando a veces sin lograrlo, la influencia del juez implacable que pretende amarrarnos a culpas y reproches. No es tarea fácil ser autocrítico, ni es el propósito de la mayoría. Algunos se  jactan de ser lo que son; otros por el contrario se detienen a lamentarse de lo que son, sin hacer nada para desmontar la estructura que deploran tener.

He descubierto que las trayectorias tortuosas han de pasarse rápido, para minimizar sus efectos. Es tarea de titanes desmontar estructuras viejas, no sin antes sentir desfallecer. Auto cuestionarse es un gran reto, ya que se nos hace mucho más fácil controvertir con los demás. Lograr reconocer limitaciones, miedos, culpas, inconveniencias y desatinos requiere de una gran dosis de honestidad personal. Desatar nudos y anclas parece a veces imposible. He aprendido que  todo este proceso surte efecto de la mano de la ‘presencia divina’ que nos habita interiormente. 

 “Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo” “Cuando te dicen: “No lo conseguirás”… te están dando la razón más poderosa para hacerlo” “Se compra lo que tiene precio, lo que tiene valor se conquista- “T.S Eliot. “El conocimiento habla, pero la sabiduría escucha.” Jimi Hendrix. Estas frases motivan a avanzar.

Encontré una serie que describe de manera magistral cómo cada persona es consecuencia de experiencias pasadas, algunas vividas desde la niñez. Las cargas que se llevan a cuestas  son  entregadas  y aceptadas inconscientemente en atropellos que encadenan la mente y el espíritu. La serie “Está bien no estar bien” describe la tragedia, las inseguridades y la necesidad imperativa de la convivencia en todas sus facetas. Una mezcla de heridas abiertas, con la ternura y el amor que se niegan a desaparecer y que al final logran su cometido. Es la producción que me ha mostrado con más claridad la explosión de vibraciones que se gravan en la existencia de cada uno, razón por la cual, para mí, queda demostrado que indispensablemente requerimos de la ‘compasión’ para vislumbrar razones acertadas o fallidas, ya que cada uno tiene su historia y sus motivos. Perdonarse, perdonar y pedir perdón es el camino para lograr la paz en un mundo donde de diferentes maneras, todos somos víctimas, al depender de las secuelas del deficiente y controvertido manejo de las emociones.

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