Montería | 09:04 AM, 2021-01-07 | Montería

Docente pide seguir con su labor social con habitantes de la calle

La tierraltense Sémida Villegas Hernández (SVH), de 60 años de edad, está al frente, en ese lugar, de hombres, mujeres y jóvenes.
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Este hombre (no reveló su nombre) en condición de discapacidad es otro de los habitantes de calle de Sémida.
Este hombre (no reveló su nombre) en condición de discapacidad es otro de los habitantes de calle de Sémida.
Foto:Foto: Meridiano
Por: Rafael Anzoategui Lozano
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Por: Rafael Anzoátegui Lozano

A la orilla de la carretera, en el kilómetro cuatro a las afueras de Montería, en la vía que conduce a Planeta Rica, existen muchos terrenos baldíos. 

Pero en uno de ellos, y más allá de las lianas que cuelgan de gigantescos árboles que parecieran ser centinelas, viven unos 28 seres humanos abandonados por sus familias, la sociedad y el Estado colombiano.

Ese espacio, propiedad de la Gobernación de Córdoba, recibió, hace varios años, el nombre de Vivero Navidad. 

Es un ecosistema compuesto por varias hectáreas de tierra sin explotar.  La docente tierraltense  Sémida Villegas Hernández (SVH), de 60 años de edad, está al frente, en ese lugar, de hombres, mujeres y jóvenes. 


Ella abandonó sus estudios profesionales en la Universidad de Antioquia para sacar adelante su proyecto social que consistía en darle una mejor calidad de vida a habitantes de la calle. 


“Por allá por el año 1996, cuando trabaja como docente en el proyecto hidroeléctrico de Urrá, dejé a uno de mis hijos estudiando en Montería  pero cayó en las drogas”, relató la mujer, con voz suave y con los ojos brillantes. Sémida hizo un pacto con Dios si le rescataba de las drogas a su hijo caído en desgracia (es madre de cuatro hijos). Dios le cumplió y ella también.


De un lado a otro

“Yo tenía en Sierra Chiquita (detrás de la Brigada 11 del Ejército), zona rural de Montería, este centro en una parcela pero cuando el dueño se dio cuenta que allí albergaba a estas personas me mandó a desocupar”, le contó la docente a EL PROPIO (EP). 

EP: ¿Y qué pasó después? SVH: Me vine por los lados de Villa Cielo porque necesita un espacio grande para autosostener el proyecto con  cultivos, cría de gallinas y peces, pero no conseguí terreno. Quiero aclarar que no soy habitante de la calle, mi misión es ayudarlos a ellos en su recuperación así como nuestro Señor lo hizo con mi hijo. 

EP: Entonces ¿cómo llegó a Vivero Navidad? 

SVH: Un día recordé que ya este lugar existía y me vine para acá. Todo estaba lleno de maleza. Este era un espacio con un programa muy lindo para el adulto mayor de Córdoba. 

EP: ¿Y cómo empezó a llegar la gente a este sitio? 

SVH: Ya mucha gente me conocía y supieron que estaba  aquí. Cuando de una clínica le daban de alta a un habitante de la calle me lo traían acá en la ambulancia, lo mismo hacía la Policía. En la administración de Carlos Eduardo Correa me entregaron a Fanny (es una discapacitada con síndrome de Down) que vivía en el parque de las gallinas (hoy Plaza María Varilla). El señor Correa le metió la mano a este proyecto, pero se fue (...)  Le informo, amigo periodista, que de aquí han salido muchos jóvenes que hoy en día tienen sus familias, estudiaron y actualmente laboran como cualquier ciudadano de bien. Sé que estos terrenos son de la Gobernación y que algún día harán uso de ellos, pero le pido al mandatario  Orlando Benítez para que nos apoye en continuar con esta labor social”, finalizó diciendo Sémida, la docente que cambió el salón de clases de sus estudiantes y de la universidad por estar con sus habitantes de la calle a los que ama como sus hijos. 

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