Opinión | 12:00 AM, 2021-06-10 | Redacción

Educación del futuro

Por: Miguel F. Abuchar Alemán
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Unos meses antes de que se declarara la pandemia, conversaba con la rectora del colegio donde estudian mis hijas y le propuse que creáramos un espacio en el que le trajéramos a los alumnos de bachillerato unos invitados especiales, que vendrían a contar sus historias profesionales. El requisito principal sería que fueran profesionales de carreras o especialidades de los que ellos poco o nada han escuchado o se han familiarizado, por ejemplo, un ingeniero biomédico, un ingeniero de minas y energía, un desarrollador de software, un profesional de la aviación, un ingeniero de la nasa, un biólogo marino, un geógrafo, etc. ¿Con qué fin? El de abrir la mente de los alumnos de nuestra región y orientarlos en que las únicas profesiones que existen no son las de abogado, médico, administrador, contador, ingeniero civil u otras. Por el contrario, si bien las antes mencionadas seguirán vigentes con nuevas especialidades, lo que sí debemos es hacerles ver que el espectro es bien amplio y la educación del futuro amerita ese despertar en nuestras juventudes.

El 2021 nos permite tener a la mano un oasis de oferta educativa, virtual, presencial o hibrida, pero necesitamos una generación que sí quiera estudiar, el problema es que muchos han visto en la informalidad y el facilismo para ganar dinero, una solución cortoplacista. Es por ello que nos toca entender cómo piensan los jóvenes de hoy. Los estudiantes del futuro se caracterizan por ser nómadas y estos serán los profesionales del mañana que se incorporarán en el aparato productivo de cualquier lugar, la transformación educativa llegará a todos los hogares sin importar el estrato social.

Dónde, cómo y qué estudiar es parte del reto. Ya vimos que es posible hacerlo y aprender sin salir de casa, pero, ¿qué tipo de modelo y objetivo de enseñanza requieren las profesiones del futuro? El grado de profundización hará la diferencia, ya vemos estudios más cortos, pero a su vez más especializados. El arraigo al título que nos inculcaron a nuestras generaciones va a dejar de ser lo más relevante, sin querer decir que no será importante, pero los jóvenes de hoy valoran las habilidades y destrezas, prefieren certificarse en algo muy puntual y específico. Es allí donde considero que el rol de las Instituciones de educación superior debe ir más allá, permitiéndoles enfocarse es en acreditarlos y añadir valor a esas habilidades y destrezas por ellos adquiridas, darle prioridad a lo práctico, al trabajo en equipo, a las habilidades analíticas, sociales y de interpretación que se pueden adquirir en un claustro.

Hoy ya vemos como escasean profesionales especializados en áreas como desarrollo de video juegos, marketing para aplicaciones móviles, big data, ciberseguridad, inteligencia artificial, robótica, comportamiento del consumidor, etc. Ahora la invitación es a que las empresas tengan mayor parte activa en la vida académica, ayudar a orientar hacia sus necesidades productivas y a generar capacidad creativa laboral, se requieren instructores, docentes y catedráticos con experiencia real que transmitan ese conocimiento y lo conviertan en la educación del futuro.


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