Montería | 03:56 PM, 2021-03-31 | Montería

El monólogo de la hicotea y su muerte cruel

“los humanos pensamos erróneamente que el hecho que las hicoteas no vocalicen es porque no sienten. Nada más alejado de la realidad ya que ellas poseen su sistema nervioso, incluso pueden llegar a sentir más que nosotros".
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Son miles las hicoteas que la Policía Ambiental de Córdoba ha incautado.
Son miles las hicoteas que la Policía Ambiental de Córdoba ha incautado.
Foto:Cortesía Policía Ambiental
Por: Rafael Anzoategui Lozano
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Por: Rafael Anzoátegui L.
“Soy la hicotea, y por estos días de Semana Santa la caza contra mí se ha vuelto más despiadada y feroz. Pero mucho más dolorosa y terrible es la manera como me sacrifican. Después que nos cazan nos apiñan en costales y cuando llega la hora de morir nos meten en ollas con agua hirviendo o nos rompen la caparazón a punta de machete o martillo, o cuando nos desmiembran vivas”.

Solo esperan morir
“El dolor que sentimos es indescriptible pero no podemos expresarlo, solo esperar a morir. Para los humanos es algo común y lo justifican con el tema de que ancestralmente mi carne ha sido consumida por las etnias indígenas y no indígenas durante siglos. Mi dolor podría ser comparado con el sufrimiento de un humano cuando le rompen o fracturan los huesos, o lo apuñalan o se quema con cualquier elemento. Solo lo siente quien lo padece”. 

Así las destripen
“Son tantas las ganas de vivir que luego que nos destripan, el corazón aún sigue latiendo”.
Agrega la hicotea: “Cuando creemos que podemos estar tranquilas con nuestras crías, manos criminales incendian los humedales, sectores de algunas ciénagas y lotes enmontados donde regularmente colocamos los huevos para tener familias. Allí nos enterramos durante meses, pero también nos sacan a punta de humo”. 

Como hicotea en humo
“Los humanos tienen un dicho que dice: ‘Tiene los ojos como hicotea en humo’. Se refiere a que el humo nos hace ‘llorar’ cuando tratan de sacarnos de nuestros nidos, cosa que logran, y eso es insoportable”. 
Sobre la tortura a la que es sometida la hicotea desde su caza hasta el sacrificio, el biólogo Carlos Pérez Borja (egresado de la Universidad de Córdoba), del Centro Veterinario Vida Animal en el barrio Sucre, de Montería, le explicó a este medio: “Luego de la caza y cautiverio de este animal, y al ser sacadas de su hábitat y llevadas a otro que no es el de ellas, es someterlas a un estrés inmenso. La muerte sensorial y fisiológicamente que se les da a la hicotea es de las más dolorosas que pueden existir. Es un organismo vivo que es sometido a agua hirviendo. La hicotea puede retener oxígeno en sus pulmones y respirar para permanecer cierto tiempo bajo el agua aunque no poseen branquias como los peces”.
El profesional señaló que “los humanos pensamos erróneamente que el hecho que ellas no vocalicen, es porque no sienten. Nada más alejado de la realidad ya que ellas poseen su sistema nervioso incluso pueden llegar a sentir más que nosotros porque en el medio terrestre y acuático dependen mucho del tacto y de su sensación térmica y todo lo manejan por la piel  . Por eso posiblemente tengan un umbral de dolor más bajo que el de los humanos (entre más alto es el umbral menos se siente). 

El ‘Libro Rojo’ 
Pérez Borja destacó que esta especie, según el ‘Libro Rojo’ de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), no está en peligro de extinción. Sin embargo, esta instancia internacional califica a la hicotea en el rango de “vulnerable a amenazada” debido a su caza y depredación excesiva. 
“La reducción de los humedales o zonas de amortiguación están siendo explotadas de manera inadecuada, incluso son rellenadas para construir asentamientos humanos y con las lluvias viene la tragedia. Este es un factor que influye de manera importante en la amenaza de la hicotea y otras especies de animales”, reflexionó el joven biólogo. 

La minería ilegal
Una amenaza latente para los humanos y los ecosistemas, con todas sus especies, es la minería ilegal. 
Para el Estado colombiano no es un secreto que los grupos armados ilegales son los principales depredadores del medioambiente con la explotación minera y destrucción de millones de hectáreas de bosques; la contaminación de ríos, ciénagas, lagos y otras fuentes hídricas a cuyas aguas caen toneladas de mercurio y otros químicos. 
La hicotea, peces y otros animales y plantas terminan contaminados y de ellos pasan al hombre convirtiéndose esto en una peligrosa cadena que cada vez tiene más ‘eslabones’ y no se vislumbra la presencia del Estado para ejercer control territorial en esas zonas. 
EL PROPIO contactó al gobernador indígena Tulio González Bertel de la comunidad Zenú La Unión El Algodón, en el Alto San Jorge, quien opinó que hay que salvaguardar las áreas donde habita la hicotea. 
“La gente no las coge para comerla uno o dos días sino que la comercializan por bultos, por miles. Por eso propongo que se construyan zoocriaderos de hicoteas como se hizo con el caimán aguja. Las comunidades indígenas hacemos esto y por eso somos conservacionistas”, indicó González. Buscamos respuestas de la CVS de Montería pero no fue posible adquirir respuestas sobre la conservación de esta especie.
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