Vida Hoy | 12:00 AM, 2022-05-15 | Redacción

En memoria de Óscar Sanes Ayala, un rector con disciplina

El sábado 2 de noviembre de 1996, día del homicidio, el licenciado Óscar Sanes Ayala, miembro de la junta directiva del festival, salió muy temprano de su casa para coordinar los últimos detalles de la primera eliminatoria del concurso de las Canciones Inéditas que tendrá su final en las horas de la noche seguido de la eliminatoria de Conjuntos de Acordeón, Categoría Profesional.
En memoria de Óscar Sanes Ayala, un rector con disciplina
Foto:Archivo privado
Por: Redacción El Meridiano
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Por: Roy Martínez Seña

La noticia del asesinato del del profesor Óscar Sanes Ayala cortó en mil pedazos el sonido de un acordeón, el retumbar de una caja y el repicar de una guacharaca en medio de la primera eliminatoria de las Canciones Inéditas del XIII Festival de Acordeoneros y Compositores de Chinú en homenaje al cantautor y acordeonero sabanero Calixto Ochoa Ocampo.

La primera eliminatoria de las Canciones Inéditas se inició a las 10:00 de la mañana del sábado 2 de noviembre de 1996 en medio del entusiasmo y la alegría que horas más tarde se convirtió en tristeza y dolor. Los  asistentes a este certamen, al conocer la noticia del crimen del profesor, corrían sin saber qué había pasado. El animador del evento Gleen Escobar Sibaja trataba de tranquilizar al público pero sus palabras no fueron suficientes para impedir la desbandada de la gente que salía despavorida.

El jueves 31 de octubre se inaugura el festival. Esa  noche el rector Óscar Sanes Ayala y su esposa Norla Cecilia Ortega Mass llegan al lugar para disfrutar de las canciones de los artistas invitados a dicho acto. Uno de los primeros en actuar fue Ismael Zuleta "el líder" quien cantó al lado del acordeonero Fredy Sierra de Sahagún, Rey Vallenato. El profesor Víctor Uribe Porto, su esposa Maira Burgos, el abogado César Figueroa Buelvas, Pacho Muñóz, el médico Rafael Ruiz y otros directivos del festival también gozaron de ese espectáculo musical. 

Óscar Sanes Ayala conoció a su esposa Norla Cecilia Ortega Mass en el Colegio San Francisco de Asís cuando se posesionó como secretaria de esta institución en 1981. Fue un amor a primera vista. Durante tres años y medio fueron novios. 

El 27 de abril de 1984 decidieron juntar sus vidas y se juraron amor eterno. Óscar Sanes tuvo cuatro hijos: Adriana María, quien nació el 17 de mayo de 1985; Edna Rocío, el 15 de febrero de 1989, Paola Andrea el 27 de agosto de 1993 y Óscar Ernesto el 26 de julio de 1995. 

El educador Óscar Sanes Ayala nació el 2 de octubre de 1951 en Montería, Departamento de Córdoba, donde realizó los estudios de primaria y secundaria; hijo de Néstor Sanes Sierra y Alicia Ayala Soto, es el tercero de diez hermanos. Por motivos económicos, la familia se trasladó a Barranquilla. En esa ciudad Óscar logró trabajar en distintas partes hasta ahorrar un dinero para viajar a Bogotá, donde inició sus estudios profesionales en el año 1974 y los culminó el 25 de julio de 1980, obteniendo el título de licenciado en Ciencias de la Educación y Especialización en la Universidad Nacional de Colombia. El 14 de septiembre de ese mismo año, el Gobernador de Córdoba lo nombró rector del Colegio San Francisco de Asís. El 2 de agosto de 1996 obtiene el título de Magíster en Educación y Supervisión, otorgado por la CUC en convenio con la Universidad Externado de Colombia.

El sábado 2 de noviembre de 1996, día del homicidio, el licenciado Óscar Sanes Ayala, miembro de la junta directiva del festival, salió muy temprano de su casa para coordinar los últimos detalles de la primera eliminatoria del concurso de las Canciones Inéditas que tendrá su final en las horas de la noche seguido de la eliminatoria de Conjuntos de Acordeón, Categoría Profesional.

El reloj de la catedral San Francisco de Asís marcaba la 1:45 del mediodía, cuando el rector Óscar Sanes Ayala toma la decisión de regresar a su casa.

-¡Voy a casa! ¡no me demoro!-  le dijo a uno de sus amigos antes de salir.

Subió a su vehículo y se alejó.

Eran casi las dos de la tarde cuando el educador llegó a su casa ubicada en la calle 16 con carrera 12 del barrio San Simón. En ese mismo momento, dos sujetos que merodeaban por el lugar se acercaron  al vehículo y antes de bajarse del mismo, le dispararon varias veces hasta quitarle la vida. Los sujetos, después de cometer el crimen, huyeron con rumbo desconocido.

Los familiares y vecinos, al escuchar los disparos, salieron a ver qué sucedía y se encontraron con que el profesor estaba gravemente herido. Sin perder tiempo lo llevaron al Hospital San Rafael de Chinú. Enseguida los curiosos rodearon el Sprint color blanco de placas QEA-772, este permanecía aún con la puerta del conductor abierta. A los cinco minutos llegó el corresponsal del periódico El Meridiano de Córdoba e inició con su trabajo periodístico.Tomó varias fotos en el escenario del atentado.

Jaime Pérez Alean, una de las personas que se encontraban en el lugar dijo:

-Esos manes llegaron muy temprano al barrio- Se tomaron algunas cervezas en uno de esos kioscos, pero nadie sospechaba que iban atentar contra el profesor-

El periodista después de realizar su registro fotográfico y entrevistar a varias personas, se trasladó en su moto hasta el Hospital San Rafael. El médico de turno, con una muestra de tristeza y dolor en su rostro y con un nudo en su garganta, afirma: 

-¡Lo siento, no hay nada que hacer, el profesor murió! -!No se pudo hacer nada!-!los disparos fueron certeros!-

Un desgarrado grito de dolor salió al unísono de las gargantas de los familiares que aún retumba  por todo el pueblo. En medio del estupor, la rabia y el dolor, la gente repudió la muerte de uno de los mejores rectores que ha tenido el Colegio San Francisco de Asís en los últimos tiempos. Óscar Sanes Ayala con su tesón y esfuerzo, gestionó y consiguió el alumbrado público con sus transformadores, también gestionó el consiguió el bus para transportar a los estudiantes que contó con la colaboración del empresario y político Edelberto Cabrales Otero. Consiguiendo un laboratorio completo de física, química y biología. Organizó por primera vez la Feria de la Ciencia en la Institución y participaron en varios eventos donde ganaron más de seis primeros lugares. En cuanto al deporte, promociona los Juegos Intercolegiados obteniendo el primer lugar en Córdoba en el fútbol Sub 17, este le dio la oportunidad de representar a Córdoba en los Juegos Nacionales que se realizaron en Manizales, ubicándose entre los primeros ocho.

La tarde agujereada por las balas asesinas que le arrebataron la vida al rector, caía moribunda en medio de los rayos ensangrentados de un ardiente sol. Una silenciosa y lúgubre brisa hacía bailotear las carpas de los pocos  negocios que aún quedaban alrededor de la plaza. El Alcalde José Betín Figueroa expidió un decreto donde ordena la suspensión del festival. Al conocer esa decisión, los compositores y visitantes también abandonaron el pueblo.

Esa noche, las pocas cantinas abiertas estaban vacías. En las calles no se veía una sola alma, el pueblo quedó desocupado y envuelto en un bullicioso silencio, cuajado por la ira y el dolor. 

Al día siguiente, el periódico El Meridiano de Córdoba tituló en primera página y a cuatro cuartillas "Se enlutó el festival" y en sus páginas internas hace un gran despliegue de los lamentables hechos: "Los acordeones dejaron de tocar", "Sólo hubo una eliminatoria".

-"Con el asesinato de Óscar Sanes Ayala, Chinú perdió al más grande colaborador del Festival de Acordeoneros de este pueblo" -expresó Eduardo Mendoza, uno de los miembros de la junta directiva del festival."

.Y por último se publicó un reportaje con las entrevistas a los compositores Máximo Móvil, Mateo Torres y a Rafael "Chano" Pérez. Asimismo, las entrevistas al médico Carlos Salgado Montoya, César Figueroa Buelvas y Luis Olivares Muñoz, quienes coincidieron en repudiar el vil asesinato de este impulsor de la música y de la educación en este pueblo.

Veinticinco años más tarde de la muerte del magister Oscar Sanes Ayala aún el dolor y la tristeza transita por cada uno de los intrincados laberintos del corazón de cada uno de los habitantes de Chinú. La señora Norla Cecilia Ortega Mass, quien con tesón y valentía, educó a sus tres  hijos aún se le nota una honda tristeza en su alma. Sus hijos: Adriana María de 36 años, es Abogada y Especialista en Derecho Administrativo y Magíster en Derecho. Edna Rocío de 32 años, es Odontóloga y Especialista en Gerencia y Salud y Óscar Ernesto, también es Abogado y actualmente se está especializando  en Contestación Estatal. Paola Andrea estudió Ingeniería Civil en la Universidad de Sucre, Especialista en Gerencia de Proyectos de Construcción. Ella es una excelente exponente de la declamación a nivel nacional.

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