Córdoba | 07:00 PM, 2019-03-31 | Montería

Fiscalía investiga si profesor fue envenenado: ordenó segunda necropsia

La Fiscalía reabrió la investigación para esclarecer de qué murió el profesor Manuel Gregorio López Soto. Por su parte Medicina Legal debió hacer una segunda necropsia y está a la espera de los resultados. Este caso debe ser mirado con lupa porque, según la familia de la víctima, hay irregularidades.
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Manuel Gregorio López Soto
Manuel Gregorio López Soto
Por: Erly Gregoria Rojas Salguero
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Por: Rafael Anzoátegui y Erly Gregoria Rojas

La familia del profesor Manuel Gregorio López Soto, de 62 años de edad, desde el año 2015, cree que no falleció de muerte natural como lo habría certificado un médico de la Clínica del Río de Montería cuando lo llevaron desde el barrio El Dorado el 5 de agosto de 2015 en horas de la tarde. 
Los allegados del docente le explicaron al Grupo de Comunicaciones EL MERIDANO que 'notaron algo' que los inquietó mucho y que aún no los deja dormir pues solo tienen más preguntas que respuestas: en medio de la inspección técnica del cadáver  que hicieron funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía (CTI), en la mencionada clínica, notaron "livideces cadavéricas" en la espalda (estaba negra) y otras partes del cuerpo de  Manuel Gregorio. 

"Si él falleció el mismo día, como lo dijo su exmujer no debía tener esas livideces cadavéricas", reflexionó uno de los familiares del docente. 
Este medio buscó la explicación de un médico (pidió reserva de su identidad) sobre cuando se forman estas señales en los cadáveres y destacó que "las livideces se hacen visibles entre las 12 y 14 horas de muerte de la persona". 
Agregó que "la sangre se acumula en la región dependiendo de la posición final en la que quedó el cuerpo". 

En una sábana
Una familiar de Manuel Gregorio fue más allá y sostiene que su hermano murió en horas de la noche del 4 de agosto de 2015 porque de lo contrario, ¿cómo se explican esas livideces cadavéricas?
"Un vecino vio cuando a Manuel lo sacaron envuelto en una sábana. Ya estaba sin vida. Por eso no creemos la versión de que haya muerto de manera natural", prosiguió en su relato la allegada. 

Piden la necropsia
Ante esto, la familia López Soto se reunió y pidió que fuera el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Montería quien le practicara la necropsia con pruebas de toxicología a Manuel Gregorio, pues presintió que este fue envenenado. 
Luego de que esta fuera hecha, los denunciantes conocieron que el examen de toxicología no lo practicaron en el año 2015. Más bien, el caso lo archivó la Fiscalía dos años después. 

Solicitaron reabrir la investigación
El 16 de agosto de 2018, la familia López le solicitó a la Fiscalía Segunda de Vida de la capital de Córdoba, en el Palacio de Justicia, que reabriera, por presunto homicidio, la investigación radicada bajo el número 2300 1600 1057 2015 00218. 
Dentro de las peticiones que hicieron los familiares afectados estuvo la de que se aclarara el porqué en el informe de protocolo de necropsia número 2015 0101 2300 1000 284 se dice: Aparato génito-urinario. "Riñones pesan 230 gramos, sin lesiones, con leve diferenciación córtico-medular pálidos". 
Esto a raíz de que no concordaba con la realidad de la víctima. Los López Soto revelaron a este equipo de prensa que Manuel nació con un solo riñón. 
El mismo informe científico estableció, además, que las glándulas mamarias "son normales para su edad y sexo", cuando ellos conocían que el fallecido tenía una más grande que la otra por acumulación de grasa. 

El mismo reporte de Medicina Legal expresó en el estudio de cavidad abdominal: "Esófago permeable con huellas de sangrado en todo su trayecto". 
Estómago: "Se observa globoso por material líquido en su interior y de color rojizo, y al corte se nota material sanguinolento de aproximadamente 1500 centímetros cúbicos con borramiento de los pliegues de mucosa, adelgazada con bordes irregulares,  y en su fondo de aspecto necrótico".

La familia del profesor Manuel Gregorio López Soto considera que con tantas irregularidades, como las antes expuestas, pareciera que hubiesen utilizado el informe de otra persona y solo le habrían cambiado nombres y dirección. 
  
El 23 de agosto los familiares de Manuel Gregorio López Soto recibieron la respuesta de la Fiscalía, en la que les informaban que reabrían la investigación. 
"En este estado de la investigación y atendiendo la solicitud elevada por usted, esta delegada ordenará reanudar la investigación con la finalidad de buscar nuevos elementos materiales probatorios, que conduzcan a los esclarecimientos de los hechos, según lo manifestado en su petición para así poder brindarle la tranquilidad de que se llegó al esclarecimiento del hecho motivo de la investigación, para lo cual se impartirá orden a Policía Judicial para que realice la exhumación del cadáver y practique la prueba toxicológica a fin de descartar otras posibilidades y circunstancias tales como envenenamiento o la posible ingesta de manera continua de algún producto que haya llevado al fallecimiento de su hermano, de acuerdo a lo manifestado por usted en su petición (sic)", así lo indicó en el escrito, al que tuvo acceso EL PROPIO, firmado por la fiscal 2 seccional de vida, Yadira Milanés del Castillo.

La exhumación
En el mes de noviembre del año 2018 una comisión de expertos del CTI Bogotá llegó a Montería a realizar la exhumación del cadáver. Este fue ingresado a la morgue de Medicina Legal de Montería. "Nosotros supimos que estas personas dejaron el cadáver en la morgue, pero al parecer no le hicieron ningún estudio porque aquí no lo habrían permitido. Cuando vamos nos dicen que hace falta un químico de Alemania para hacer el estudio del cadáver", expresaron los familiares. 

Dicen que han sido maltratados
La familia López Soto manifestó que ha sido maltratada por funcionarios de la Fiscalía y de Medicina Legal  ante la avalancha de dudas sobre los motivos que existieron para archivar este caso cuando se sospechaba de que la víctima pudo haber ingerido algo que lo llevó a la muerte. 
Los afectados confían que las instituciones del Estado se aboquen a esclarecer la muerte de su ser querido y que si se trató de un asesinato que los responsables vayan a la cárcel. "Ya no podemos ir a averiguar qué pasó con el caso, porque nos echan del corredor de Medicina Legal", agregaron.

Medicina Legal le respondió a la Procuraduría
Los familiares de Manuel Gregorio Soto, a quien en vida todos conocían como el Profesor Goyo, también informaron de todo el proceso a la Procuraduría General de la Nación, entidad que precisamente el pasado jueves le envió un informe relatando cómo iba el caso, según respuesta del director de Medicina Legal seccional Córdoba, Carlos Vargas Martínez. 
"El pasado 16 de noviembre de 2018 se realizó en la sede del Instituto en Montería la segunda necropsia del cuerpo exhumado y recibido como perteneciente al occiso Manuel Gregorio López Soto, cuya primera necropsia se realizó en el año 2015 y está radicada en el Sirdec (...) Durante ese procedimiento médico legal ordenado por la Fiscalía Segunda de Vida de Montería, se tomaron muestras de lavado vesical, uñas, cabello, músculo y fragmento de madera (ataúd) para toxicología. Hueso del fémur derecho para cotejo genético (verificación de la identidad). Las muestras tomadas ya están radicadas en el Sistema de Información de los laboratorios forenses de Medicina Legal", le indicó Vargas Martínez al Procurador Regional de Córdoba, Nicolás Barguil Flórez.
En el informe el director Carlos Vargas Martínez advierte que por lo complejo y riguroso que tienen que ser los exámenes es posible que el cadáver del profesor sea trasladado al Instituto  con sede en Medellín, y una vez se obtengan las respuestas, éstas serán entregadas por escrito a los entes oficiales.

¿Quién fue la víctima?
Manuel Gregorio López Soto fue profesor y especialista en ética y licenciado en pedagogía, abogado y para la época en que murió estudiaba medicina. 
También fue líder comunal del barrio Rancho Grande, de Montería, hasta el punto que ocupó la Presidencia de Asocomunal Montería y cargos importantes en la Federación Comunal de Córdoba.
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