Montería | 12:15 AM, 2021-10-20 | Montería

Luisito por siempre

Ante la impotencia que solemos sentir frente a la muerte del ser querido, solo nos queda refugiarnos en los bonitos recuerdos de vida... y de Luis Javier sí que tenemos suficientes para que viva eternamente en nuestras mentes y corazones. ¡Vuela alto, campéon!
Luisito por siempre
Foto:Cortesía.
Por: Redacción El Meridiano
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En el mundo periodístico hay noticias que nunca quisiéramos registrar y mucho menos recibir: las que tienen que ver con el fallecimiento de un compañero, familiar o amigo.

Aún cuando la muerte es lo más natural y lo único seguro que tenemos en la vida, paradójicamente nunca estamos, ni estaremos, preparados para despedir con resignación humana a un ser querido. 

Y cuando esa persona ha sido alguien con quien compartimos muchos momentos especiales también se nos hace difícil plasmar las palabras precisas para su homenaje póstumo.

Hablar de Luis Javier Rodríguez Vargas, el periodista, el papá, el amigo, el compañero, el hermano de vida, es reflejar el valor de la nobleza en todo su esplendor. Es esta sin duda la virtud que más lo caracterizaba y que lo hacía brillar, tanto en su vida familiar como en los aspectos laboral y social.

Su diligencia era algo que también lo hacía especial, siempre dispuesto en sus quehaceres, servicial como el que más, presto a colaborar con sus compañeros, amigo incondicional, así lo recordamos quienes tuvimos el privilegio de compartir labores con él durante más de 13 años en esta casa periodística. El Grupo de Comunicaciones El Meridiano también está de luto. 

Luisito, como cariñosamente lo llamábamos, deja una huella imborrable no solo en la familia Meridiano sino también en gran parte de la sociedad monteriana, pues por más de una década cubrió los eventos sociales de la ciudad para las páginas del periódico.

Son muchos los pasajes que Luisito deja impregnados en la memoria Meridiano, sobre todo de sus incansables jornadas en los cubrimientos sociales y de eventos recreativos y deportivos, siempre con su inseparable cámara fotográfica captando los mejores momentos y dando rienda suelta a su pasión por la fotografía.

 En ese transcurrir laboral conoció a muchas personas, que hoy también lamentan su pronta partida. De hecho, ante su inesperado fallecimiento las redes se inundaron de mensajes de condolencias y de palabras de estimación dirigidas a quien en vida supo ganarse el aprecio y la admiración de colegas y demás personas que se cruzaron en su camino.

Ante la impotencia que solemos sentir frente a la muerte del ser querido, solo nos queda refugiarnos en los bonitos recuerdos de vida... y de Luis Javier sí que tenemos suficientes para que viva eternamente en nuestras mentes y corazones. ¡Vuela alto, campéon!
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