Opinión | 12:00 AM, 2021-09-14 | Redacción

Más que una semana por la paz

Por: Eduardo José Tous De la Ossa
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1. ​Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.

2. Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.

3. ​Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra.

Las anteriores, son tan solo tres de las primeras definiciones de la palabra paz, presentes en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Pero para hablar de paz, hay que ir un poco más allá, y preguntarnos hasta dónde somos capaces los seres humanos de vivir en paz.

Aunque parezca mentira por su carencia de lógica, basta con revisar de manera superficial nuestra historia en la tierra desde que se tiene registro de ella, para darnos cuenta que hoy somos lo que somos, en gran parte a causa de los miles de conflictos en los que nos hemos visto involucrados como seres humanos.

Desde la guerra sumeria hace más de cuatro mil años o las tristemente recordadas, primera y segunda guerra mundial, la guerra de Vietnam, la del Golfo Pérsico y la de Afganistán, sin dejar de mencionar los conflictos internos en cientos de países, podría decirse que no hay asentamiento humano que no haya entrado, al menos una vez en disputa con uno o más enemigos, incluso internos.

Para la muestra, nuestro querido y hermoso país, Colombia, que además de ostentar títulos como el más feliz del mundo, el del mejor café, uno de los más biodiversos, de los más ricos en recursos hídricos, etc; también se lleva el récord como escenario del conflicto interno más largo de Latinoamérica, que aunque se esperaba hubiese terminado con los acuerdos de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc, hoy vemos como han surgido disidencias de este grupo, en una guerra en la que además confluyen otros actores como el ELN, las bandas criminales, el narcotráfico y la delincuencia común, entre otros.

Sin duda vivimos en una sociedad violenta, en la que además de las víctimas directas del conflicto, tenemos falsos positivos, líderes sociales asesinados, comunidades vulnerables constantemente amenazadas, desplazados, despojados y desaparecidos.

Son tantos, que ya no nos sorprende, ni nos indigna. Seres humanos convertidos en frías estadísticas, que se suman a otros factores como la violencia doméstica, la violencia de género, el maltrato infantil y hasta el maltrato animal.

Lo bueno de todo esto, es que a pesar de la realidad, la paz sigue siendo el anhelo de muchos. Iniciativas como la Semana Por La Paz, que se celebra durante el mes de septiembre, representa la lucha de todos aquellos que desde sus comunidades, territorios, la escuela, la familia, la institucionalidad, la cultura y el medio ambiente, trabajan día a día para que el cese de la violencia en todas sus manifestaciones sea finalmente una realidad.

Más que una semana, es una herramienta para hacer visible un trabajo constante de todos los que no pierden la esperanza de construir un mejor país, con miras a establecer una base firme desde el presente, para comenzar a generar cambios que garanticen un futuro más favorable para las nuevas generaciones de colombianos, niños, niñas y adolescentes que merecen y necesitan crecer en un mejor entorno, para convertirse en verdaderos ciudadanos de bien, capaces de vivir en paz, a pesar de las diferencias.

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