Sincelejo | 12:00 AM, 2020-11-21 | Sincelejo

'Quiero un Sincelejo justo y libre'

Gracias a su oficio de carpintero, Wilfredo logró darle educación y sustento a sus hijos.
Wilfredo Sierra Murrillo se ha desempeñado por muchos años como miembro y presidente de la Accion Comunal del barrio Las Américas.
Wilfredo Sierra Murrillo se ha desempeñado por muchos años como miembro y presidente de la Accion Comunal del barrio Las Américas.
Foto:El Meridiano
Por: Redacción El Meridiano
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Wilfredo Sierra Murillo es uno de los personajes más conocidos en el populoso barrio Las Américas, donde ejerce como líder comunal.

Siempre sonriente y con su cabellera blanca, propia de las experiencias vividas, está dispuesto en todo momento a contar cómo era el Sincelejo de antes.

Afirma que en su memoria archiva añoranzas y un bello recuerdo. Antes de comenzar a relatar, la mirada de Wilfredo, de 63 años de edad, se dirigió al infinito, como buscando precisar la información y no dejar por fuera ningún detalle.

En el Sincelejo de antes, "en las calles se veían a muchos niños jugar, para el juego nunca hubo una hora, pero sí mucho respeto, ese respeto que nos infundían nuestros padres. A los mayores se les respetaba sí o sí", dijo.

La creatividad y la responsabilidad estaban presente en los juegos de la infancia de Wilfredo: "Los niños fabricaban sus propios juguetes, pero también nos enseñaban a trabajar honradamente".

"En las décadas de los 70 y 80, los más grandes realizábamos torneos de fútbol. Buscábamos patrocinios con nuestros padres o jefes. Las canchas eran improvisadas, cualquier escenario era oportuno para los encuentros sanos que se realizaban entre amigos", indicó Wilfredo, que vivió esas experiencias siendo vecino del barrio Mochila.

En esa época, afirmó, ya tenía 27 años de edad. Su forma de entretenerse cambió, ahora disfrutaba las verbenas que se hacían los fines de semana en las casas más grandes del sector.
"Eran épocas hermosas. Sincelejo era un lugar sano, no había delincuencia, y si la había lográbamos identificar quiénes eran los que hacían de las suyas. Se podía caminar a cualquier hora de la noche, el mejor medio de transporte era caminar", destacó. 

Familias unidas
Una de las cosas que ha cambiado en medio de un Sincelejo más moderno es la estructura de las familias. "Había hogares sin papá. Las señoras con sus cuatro o cinco hijos que se dedicaban a empajar o pintar. Eso no se ve ahora, ya que los niños no quieren seguir las tradiciones de este barrio, conocido como el barrio maderero de Sincelejo. Los sampuesanos venían aquí a comprar nuestra mueblería. Aprovecharon que cuando llovía, el terreno se volvía de difícil acceso para que los turistas que bajaban del Golfo a comprar nuestras mecedoras, que era lo más representativo, terminarán en Sampués y así esa clientela se fue quedando allá", recordó.

Reconoció que Sincelejo ha sufrido muchos cambios en cuanto  a su crecimiento: "Se ha notado algo de visibilización, arreglaron algunos sitios, lo que hizo a la ciudad más atractiva (...). Quiero un Sincelejo libre y justo, lleno de oportunidades para todos". 

Aseveró que esto último se puede lograr si el avance de los años más recientes prosigue su línea ascendente, ya que las nuevas generaciones tienen ganas de trabajar por el bienestar de Sincelejo, que puede visibilizarse como una ciudad de progreso, llena de hombres y mujeres pujantes y trabajadoras.

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