Opinión | 12:00 AM, 2021-09-14 | Sincelejo

Recordando a Gabriel Chadid Jattin

Recordando a Gabriel Chadid Jattin
Foto:Cortesía.
Por: Raymond Gomez Cásseres
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“Hay personas muy valiosas que, desafortunadamente, llegan a la vida de uno cuando ya no les queda mucho tiempo por vivir. Aun cuando nadie sabe con certeza si el día de la muerte de una persona está cerca o lejos, uno nunca espera que la muerte se lleve tan pronto a un amigo, casi acabándolo de conocer, sobre todo  cuando aún él tiene bastante que aportarle a la sociedad.  
Siente uno que esa muerte se ha llevado una amistad que le faltaba camino por recorrer. Y en el fondo del corazón queda un vacío, un sabor a frustración. Es el caso del escritor y poeta Gabriel Chadid Jattin, que con su muerte privó a la sociedad sincelejana de seguir contando con sus luces, y a este servidor de seguir cultivando una amistad que apenas iniciaba”. Con estos párrafos inicié la columna publicada en este periódico en el año 2003 por motivo de la muerte de este escritor y poeta, hermano mayor de uno de los más grandes poetas de Colombia, Raúl Gómez Jattin. Y continúe  en aquella nota de dolor, narrando cómo lo conocí y llegué a ser su amigo.  

 “A Gabriel Chadid Jattin empecé a conocerlo a través de sus escritos. Un día de 1998 leí en un periódico de provincia un relato suyo sobre el asesinato de un niño vende tinto en un parque de la ciudad de Montería que me impresionó por las bellas metáforas que contenía y por la sensibilidad con que era tratado un tema tan difícil. En forma de cartas dirigidas a su sobrina “Chachi”, el autor mostraba en ese relato toda la ternura que le inspiraban los niños, sus amigos más queridos. Desde ese momento me dediqué a seguirle el rastro a ese gran escritor. Un día del mes de abril del año 2000 llegó a mis manos el libro “desde la apacible villa de San José de la Piche” y al ver quién era el autor me emocioné pues sabía que debía ser un hermoso libro. Y  no me equivoqué. 
 Es un magnífico libro en donde Gabriel despliega una vez más su asombrosa capacidad para elaborar bellas metáforas y una agudeza de los órganos de los sentidos-sobre todo el del olfato y el oído- que le permiten describir con precisión estados del clima y de las estaciones; Gabriel era un hijo de la noche y de las madrugadas al que le fascinaban los viajes cósmicos y extra dimensionales y levitarse hacia las estrellas en busca de sus recuerdos de infancia.   

Este libro acrecentó mi admiración por este escritor y me propuse conocerlo personalmente. Ese día llegó y desde entonces comenzamos una amistad que duró hasta el día de su muerte en junio de 2003”. Raúl Gómez Jattin le dedicó un  poema que dio a conocer en 1987, en uno de sus recitales, en donde le dice: Alma de mi alma…/ poeta, sangre, sol / libre de los garfios / de ser lo que no quiso ser / libre hasta de la libertad / libre hasta de Raúl Gómez Jattin / ese que lo ama a fuerza de miedo de incomodarlo / en su lecho de espinas /…

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