Opinión | 12:00 AM, 2021-01-13 | Sincelejo

Reiniciar la vida

Por: Luis Manuel Espinosa E.
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La vida es un reiniciar. Cada instante es un comienzo. Desde cuando el hombre se irguió sobre la tierra hizo conciencia de ello. Asumió que era parte de un todo y que había una divinidad y esa divinidad era su referencia y su norte. Las noches oscuras se alumbrarían con las estrellas y la luna y el sol naciente le brindaría una nueva oportunidad, la de ser más y mejor. El rayo le abriría el espacio y el retumbar del trueno anunciaría la lluvia pródiga de vida. El agua como fuente de energía sería el alimento y el medio de transporte más expedito, así como en la proximidad de los cauces de los ríos sería el lugar donde se establecerían los primeros asentamientos. Y todos los días serían un recomenzar.

El estado de naturaleza como llamaban los filósofos los tiempos iniciales de la humanidad, imponía una situación de guerra que obligaba al choque constante. Organizar los clanes y tomar conciencia de la necesidad de defenderse generó lo que se denominó el Estado como organización política. Las tribus se desenvolvían como familias y las uniones maritales operaron al interior de las mismas. Solo más tarde se hizo uso del rapto para el cruce entre tribus y así fueron creciendo las naciones. El casarse entre los mismos produjo una identidad física debido a unos rasgos comunes que definieron las razas. Igualmente surgieron unas costumbres y unos hábitos, cuyo cultivo se convirtió en cultura hasta cobrar su propia independencia.

Cada cultura enfatizó en lo propio y dedicó tiempo a quehaceres distintos. Los orientales estudiaron la mente y sus procesos y dieron lugar a una cultura espiritualista y por ende a las actividades religiosas y comportamientos ensimismados. Los de Europa, ubicados hacía el occidente, dieron importancia al pensamiento sistemático y comenzaron a racionalizar todo hasta llegar a dedicarse a la ciencia. En tanto en África, entre aquellos y estos, se desarrolló el sentimiento y surgió una tendencia intuitiva que le dio prioridad al sentir, a la sensualidad.

Con el transcurrir del tiempo las culturas se encontraron y luego se entremezclaron hasta confundirse en buena parte. Los de oriente asumieron los aspectos científicos más relievantes de occidente, impulsando la tecnología, en cambio los de occidente fueron influidos por lo espiritual y adoptaron procederes consecuentes con estos comportamientos. En el nuevo mundo la intuitividad cobró una dimensión inusitada manifestándose en las artes, especialmente en la música y la literatura.  Si observamos esta realidad, se entenderá mejor este nuevo amanecer esperanzador, ilusionador…

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