Opinión | 12:00 AM, 2022-01-14 | Redacción

Retorno a la realidad

Por: Miguel Mercado Vergara
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Culminado el bullicio que tradicionalmente ha significado la finalización del año ya estamos frente a la realidad cotidiana que nos impone el día a día. Vale decir, a partir del fin de la fiesta de reyes el país retoma su normalidad en todos los sectores y frentes. 

A pesar de los repuntes de la pandemia que golpea sin clemencia al mundo entero, hay que seguir poniéndole el pecho a esa adversidad guardando todos los cuidados que las autoridades sanitarias aconsejan procurando ser sensatos frente a una situación que para nada se puede descuidar pues los catastróficos y dolorosos resultados que ha dejado en los casi dos años que lleva azotándonos indican lo alerta que tenemos que seguir.

Mirando al horizonte Colombia tiene la gran tarea de seguir en la lucha por  la recuperación de su economía, quizás la preocupación que con mayor urgencia reclama la acción decidida y audaz de todas las fuerzas activas que integran el tejido social. Sabemos que la pandemia ha impuesto barreras pero es hora de las ejecuciones. Ha llegado la oportunidad para que los sectores oficiales adopten medidas de choque para frenar el encarecimiento. No se trata de hacer meros anuncios en foros y reuniones de gremios y amigos. No hay derecho para que los costos de los insumos agropecuarios, para citar un solo ejemplo, estén llegando a precios inalcanzables. "No pude comprar ayer un rollo de alambre para arreglar la cerca de mi finca porque me costaba 90 mil pesos y hoy que vengo a comprarlo me pidieron 160 mil pesos", le escuché decir, angustiado, un campesino a otro mientras salía presuroso de un almacén de productos del campo. "Escríbele al Ministro de Agricultura que es de aquí de Córdoba porque de pronto no sabe que eso está así tan caro", respondió su interlocutor, también de inocultable aspecto campechano. 

En razón de una buena recuperación económica se desencadena la afortunada situación de bienestar que es la aspiración de la gran mayoría y así Colombia respirará otros aires, empezando por la cohesión del tejido social que de paso permite lograr que se afiance la seguridad en campos y ciudades. Todas estas teorizaciones serán realidad si se toma conciencia de elegir bien a los personeros de la clase política que habrán de actuar en los distintos órganos del poder.

Si el pueblo no escoge bien la suerte adversa seguirá echada. Todo continuará jugando en contravía de los grandes intereses colectivos y, como sociedad, estaremos condenados, a perpetuidad, a la retaguardia y al rezago.

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