Opinión | 12:00 AM, 2021-07-22 | Sincelejo

Sucede, y mucho

Por: Manuel Andrés Cadrazco
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Uno de los temas que ha venido incidiendo en la agenda pública y seguramente hará parte de los programas de gobierno de las elecciones del próximo año, es el desempleo juvenil, que termina traduciéndose en sueños frustrados y que aún más, se nota debido a la pandemia. Si antes para un joven recién egresado o incluso sin las oportunidades para estudiar una carrera universitaria, era algo complicado conseguir ese primer empleo, en el contexto actual lo es mucho más.

La historia es recurrente y frustra escuchar los testimonios: un joven sale del colegio soñando en grande, pues en el colegio enseñan que todo se puede lograr con disciplina y esfuerzo. Luego viene la etapa universitaria, técnica o tecnológica. Según el proyecto de vida, uno en esta etapa vive una especie de luna de miel porque ve que el proyecto avanza, que pareciera no tener frenos y lo que vendrá será 100% (o casi eso) en cosas positivas y para avanzar. Sin embargo, al finalizar esa etapa, muchos jóvenes se están chocando de frente con la fragmentada realidad laboral del país: pocas vacantes que muchas veces no están acorde a la realidad de lo que es ser recién egresado en Colombia; de esto se deriva uno de los principales inconvenientes que encuentran los jóvenes a la hora de encontrar el primer empleo, el requisito de la experiencia. Ahí vienen los sueños y proyectos frustrados.

En materia de política pública, el Gobierno Nacional y los gobiernos locales saben que esto es una realidad. Desde la Presidencia se vienen adelantando acciones para subsidiar la contratación de jóvenes. Hace varias semanas, la Gobernación de Sucre firmó un convenio junto con la Alcaldía de Sincelejo y el Ministerio de Trabajo para este mismo fin. Será pertinente hacerle seguimiento a este tipo de medidas, y, sobre todo, seguir recogiendo percepciones y generar una cadena de retroalimentación con los jóvenes.

Colombia debe ser un país en donde las juventudes vean su futuro, donde quieran construir y trabajar en él, y, al mismo tiempo, contribuir en sus territorios la transición a la pospandemia, la cual debe incluir un componente de juventud, robusto, con metas y propuestas concretas; medibles y realizables. En mi opinión, la juventud si bien es el futuro de Colombia, ya ha pasado a ser también parte fundamental del presente, sobre todo, en época de reactivación económica. Los jóvenes merecen ser escuchados siempre.

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