Opinión | 12:00 AM, 2021-05-04 | Sincelejo

Un mejor país con mejor gente

Por: Manuel David Arrieta
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Convendrán ustedes conmigo que, nosotros los colombianos somos los seres más resistentes, guerreros, con el umbral del dolor más alto, la capacidad de olvidarnos de los problemas que nos aquejan, y en tiempo récord. De igual forma, con estas virtudes tan marcadas, inversamente contamos con una ingenuidad anormal, propia de personas que desconocen su realidad.

No nos basta que estemos sobre el tercer pico del desastre en materia de salud y economía más letal que jamás haya conocido la humanidad, donde cada día la cifra de fallecidos supera al día anterior, a esto súmenle inseguridad, sicariato, microtráfico, desempleo de dos dígitos y dé ñapa, nos regalen unos desadaptados el caos que hoy tenemos. La protesta es un derecho legítimo, consagrado en la Constitución Nacional, pero se ha vuelto recurrente que se aprovechen estas manifestaciones populares para que unos vándalos acaben con medio país, profundizando más la crisis y aumentando las pérdidas, que ya eran insoportables por los efectos devastadores del virus en nuestra frágil economía colombiana.

¿Acaso los propietarios de las tiendas saqueadas no eran colombianos de estratos bajos que quería sacar adelante su familia trabajando dignamente?, ¿acaso el negocio saqueado de Jarlinson Pantano, ciclista colombiano, no fue levantado a pulso por los ahorros de nuestro guerrero de las carreteras?, ¿acaso las casetas desbaratadas de Transmilenio en Bogotá no deben arreglarse con impuestos que pagamos los colombianos?, ¿acaso los policías afectados no son gente como nosotros, miembros de familia, que además de servir a la patria llevan el sustento diario producto de su trabajo? Y así un sinnúmero de ejemplos explicativos del daño que dejan estas marchas permeadas por antisociales, que buscan sembrar el caos en un país que agoniza por tantas heridas causadas. No solo por la pandemia, sino por facinerosos que no entienden el sentido de protestar con respeto de la ley.

No podemos oponernos a que un país con rabia nacional producto de su desacuerdo con una reforma tributaria, que a juicio de muchos es inoportuna e inadecuada, proteste. Lo inaceptable es la incongruencia de los que reclaman por un país mejor, por un país más equitativo lleno de oportunidades para todos, pero que actúen en contra de su propia gente. 

Somos solidarios con nuestros héroes de la Policía Nacional, pero no es menos cierto que están fallando en la inteligencia a este tipo de manifestaciones, porque las mismas no pueden seguir siendo instrumento de caos y desolación. Si queremos un país mejor debemos comportarnos mejor.

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