Montería | 07:34 AM, 2020-10-19 | Montería

Una guerrera inspiradora que nunca se rindió

Bertha dejó entre su familia un gran legado de amor y lucha, que hacen recordarla cada día.
Una guerrera inspiradora que nunca se rindió
Foto:Cortesía.
Por: Redacción El Meridiano
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Quiero compartir con todos ustedes este texto que no me había atrevido a escribir por la misma cobardía que me producía pensar en el dolor que estaría sufriendo.
Hoy, tres años después, cuando ella no está, quiero contarles la historia de quien fue la inspiración para idear un periódico rosa, como homenaje a las mujeres luchadoras contra el cáncer de seno.

Bertha Salleg Caldera era la esposa de mi hermano Oscar Said y el día en que me llamó a contarme que le habían detectado cñancer de seno creo que yo tuve más miedo que ella. Pensé en Josué, mi sobrino, de solo 7 años.

Bertha dejó entre su familia un gran legado de amor y lucha, que hacen recordarla cada día. 

En medio de mi cobardía de ser humano me negaba a verla, pero sacaba fuerzas para ir a su encuentro y llenarla de positivismo.

A ella le extirparon uno de sus senos y comenzó todo el proceso de las quimioterapias y radioterapias. Pese a la debilidad de su cuerpo, Bertha estaba más pendiente de la salud de su cuñado, mi hermano Hernaldo, y de toda su familia.

Ella fue mi soporte cuando la muerte tocó las puertas de la vida de mi hermano Hernaldo y se lo llevó, pero también por dentro ella seguía su lucha por vivir.

Una noche en esas tertulias interminables con mi cómplice de siempre, mi hermano José Armando, me dijo que iba a escribir sobre lo que a ella le pasaba y la idea quedó en el tintero. Luego mi esposa Patricia, a la que le gustan mucho las noticias (creo que debió estudiar periodismo) sugirió algo innovador y planeamos que sería mejor una edición completa de un periódico rosa, como homenaje a las miles de mujeres que luchan contra el cáncer. La idea tomó forma con la venia de las directivas de El Meridiano, con quienes decidimos que sería un gran trabajo periodístico regional, para Córdoba, Sucre y Bolívar, en nuestros medios impresos El Propio y El Meridiano.

Ese primer año no quise sacar a Bertha dentro de las mujeres que batallaba por su vida, quizás porque no quería verla en esa publicación y mi anhelo era que para el siguiente año pudiera salir como lo que era: una ganadora.

El año pasado otra vez la cobardía se apoderó de mi y no fui capaz de entrevistarla, por lo que le pedí el favor a una periodista de nuestro medio que lo hiciera.

Bertha había superado el cáncer de seno pero este le hizo metástasis y le generó un tumor en el tórax, lo que nuevamente hizo que empezara la lucha, la cual emprendió con demasiadas ganas y aferrada a Dios y a sus hijos. 

Mi cuñada celebró en marzo de este año su último cumpleaños, rodeada de sus papás, hermanos e hijos, pero semanas después el cáncer le ganó la batalla.

Su único pedido, el último que me hizo en el teléfono, fue que cuidara mucho a mi sobrino Josué. Hoy contándoles esta historia inspiradora quiero honrar su memoría y  que todos sepan que este legado de un periódico rosa es de ella. Paz en tu tumba.
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